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Kosovo: el éxodo de una generación sin futuro

En grupos pequeños o en autobuses fletados, cientos de mujeres, hombres y niños abandonan Kosovo cada día para tratar de alcanzar la Unión Europea

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Kosovo: el éxodo de una generación sin futuro

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En grupos pequeños o en autobuses fletados, cientos de mujeres, hombres y niños abandonan Kosovo cada día para tratar de alcanzar la Unión Europea. La mayoría lo hace atravesando Serbia en su frontera con Hungría.

Desde principios de año, las autoridades húngaras han interceptado a más de 10.000 personas tratando de cruzar sin autorización.

La mayoría son jóvenes estudiantes cansados de vivir en un país que permanece estancado desde su independencia en 2008.

“Estamos decepcionados, llevamos luchando desde hace muchos años y Kosovo no ha cambiado nada”, asegura una estudiante

Cada noche numerosos autobuses llenos de kosovares atraviesan la campiña serbia y se detienen justo antes de la frontera con Hungría. Después de un breve reposo, los viajeros forman grupos para cruzar la frontera húngara a pie.

Si la Policía los detiene, pueden solicitar asilo, pero mientras tanto son libres para continuar hasta su destino final, por el espacio Shengen. El asilo es rechazado porque no son refugiados que huyen de la guerra o la persecución, como en la década de 90, por lo que algunos son repatriados a Serbia.

Pero ¿Qué es lo que ha provocado este éxodo masivo?

“No hay trabajo, ni educación. Debemos huir de Kosovo porque allí no tenemos futuro”, se queja otro inmigrante

Según la policía de Fronteras, entre diciembre y enero han cruzado a diario el país, ilegalmente, más de 1000 kosovares:

“En los últimos días se ha registrado un descenso porque tuvimos que tomar medidas contra los hasta casi 700 inmigrantes ilegales al día.”

Austria y Alemania, los destinos preferidos por los kosovares, han empezado a apoyar a la guardia de fronteras serbia y húngara con tecnología y automóviles especiales. Berlín, incluso ha facilitado una veintena de sus agentes para “ colaborar” en la vigilancia fronteriza.

Algunos inmigrantes de Kósovo, algunos incluso con familias y niños, prueban suerte en taxi.El viaje organizado hasta la frontera con Hungría puede costar entre 60 y 1.000 euros, dependiendo de si se hace sólo o con ayuda.