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Tono Errando Mariscal: "la ceremonia de los Óscar es muy clasista"

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Tono Errando Mariscal: "la ceremonia de los Óscar es muy clasista"

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Nominado a los Premios Óscar en 2012 por la película de animación Chico y Rita, Tono Errando Mariscal no es especialmente mitómano ni amante de los grandes eventos sociales como la ceremonia del Teatro Kodak de Los Ángeles y las exclusivas fiestas posteriores.

Por eso mismo es el “agente infiltrado” perfecto para contarnos los entresijos de la mayor fiesta del cine mundial.

Acudió a los Óscar con la tranquilidad de quien sabe que no va a ganar. Tenía claro que la nominación de Chico y Rita en la categoría de animación, con un presupuesto de poco más de 9 millones de euros, junto a las gigantescas producciones de los grandes estudios de Hollywood que superan los 200 millones de euros, ya era toda una victoria.

¿Cual fue el efecto de la nominación en el éxito comercial de la película?

Los Óscar están pensados para “blockbusters” y cualquier película que esté dirigida a un gran segmento del público sale muy beneficiada de la nominación. Pero no era nuestro caso.

Se trata de una película muy atípica desde todos los puntos de vista: cuando fue nominada ya había sido distribuida en Europa. Sí coincidió con su estreno en Estados Unidos, pero estratégicamente la nominación nos llegó tarde. Además se trata de una película de animación para adultos y descubrimos que al público le cuesta mucho romper con el prejuicio de la animación.

Sin embargo tuvimos muchos premios internacionales y me consta que en algunos cines a menudo aplaudían al final ¡como se hacía antiguamente!


¿Quizás por eso mismo fuisteis a la ceremonia más relajados?

Absolutamente. Ese año Spielberg se quedó fuera con Tintín, y debió enfadarse bastante porque ni siquiera apareció por la gala. Se quedaron fuera muchas grandes películas de estudio. Nuestra película era de 9 millones y medio de euros y estábamos compitiendo con estadounidenses como las de Pixar que superan los 200 millones de euros.

Por lo tanto, el hecho de estar nominados ya era un éxito absoluto: todas las quinielas daban a Rango como ganadora, y ganó.

¿Cómo es el ambiente cuando entras en el teatro Kodak?

Bueno, yo no soy muy aficionado a estas ceremonias, no le doy gran importancia a estas cosas. En la comitiva en la que íbamos, a algunos sí les temblaba la voz y se les saltaban las lágrimas de emoción. Sí percibes que estás en el centro del cine mundial.

Desde mi punto de vista menos entusiasta, casi como espectador, sí ocurren situaciones curiosas, de repente te tropiezas con una mujer, se da la vuelta y tienes de decir: “disculpe señora Bassinger”. Te encuentras con que Meryl Streep y confirmas que es verdad el mito de que tiene mucha luz…

Sin embargo hay una pareja de actores guapísimos y famosísimos, que son los actuales reyes de Hollywood probablemente y de repente les ves muy bajitos, aunque te los imaginas mucho más grandes y esbeltos. Ella se chocó conmigo.

¿Y los encuentros que tuvisteis con las “mega-estrellas” cómo fueron?. Cuando te cruzas con Kim Bassinger se comporta como una estrella o hay un contacto cordial?

Hay de todo. Yo me tropecé con Bassinger, fui yo quien se tropezó, y ella se volvió y me dijo: “no pasa nada, no te preocupes”, como cualquier persona normal, muy correcta. No aproveché para pedirle su teléfono y preguntarle si quedábamos a tomar un café (risas).

Banderas sí se acercó a nosotros, pero conoce bien a Trueba (productor de Chico y Rita) y al ser español es un contacto muy cercano.

George Clooney de cerca es el Clooney de los anuncios de cafeteras, de sus películas… es tal cual, sigue siendo ese Clooney que hace tan bien su papel, el de la naturalidad, el la sonrisa adecuada, es tal cual.

Excepto Angelina Jolie y Brad Pitt, que me parecieron más bajitos como te decía, y que andaban muy estirados y con mucha prisa, como diciendo: “sabemos que todo el mundo nos está mirando” —por eso Angelina Jolie casi me tumba— yo les vi a todos bastante normales, como tú y como yo.

FIGURANTES DE GALA PARA RELLENAR LAS BUTACAS VACÍAS

¿Y hay una separación muy marcada entre las grandes estrellas y el resto de asistentes o está todo el mundo mezclado?

Si estás nominado, sí. Estás en la alfombra roja. Si no estás nominado entras por detrás.

Luego dentro del teatro hay muchos pisos. El patio de butacas es para las estrellas y los nominados, la zona privilegiada.

Es muy gracioso porque la organización tiene un montón de figurantes que ocupan tu sitio cuando te levantas.

Me resultó muy divertido ver a esa legión de dobles vestidos de gala, bien sincronizados y listos para ocupar tu butaca en cuanto te levantas. Y cuando vuelves a entrar se levanta y se va. Eso sí, está todo muy medido y solo te puedes levantar durante las pausas publicitarias.

La mayoría de la gente y las grandes estrellas están fuera durante la mayor parte de la ceremonia, exceptuando a las “super estrellas” que no se pueden levantar mucho porque se sientan delante y están muy presentes en todos los planos.

Luego hay mucho movimiento en los pasillos.

Fuera están los canapés y las bebidas, y ahí se producen las conversaciones de negocios, frívolas o la especulación sobre los ganadores.

Muy cerca de donde estábamos nosotros estaba el presidente de la Academia de Cine Europeo rezando creo que por Pina de (Wim) Wenders, y le vimos rezar, algo no me habría imaginado en la vida.

Y sí, se producen situaciones curiosas, hay muchos nervios. Antes de entrar en la alfombra roja la esposa de un actor famoso, no recuerdo cual, le preguntaba muy ansiosa a mi mujer: “¿Cómo estoy, cómo estoy, cómo estoy, tú estás preciosa, y yo?”

¿Se respira un ambiente es de fiesta, de negocio, de nervios…?

Bueno hay algo muy estadounidense. A mi me recuerda a los romanos, lo del pulgar arriba, pulgar abajo.

Osea, si tu ganas el Oscar te invitan a la fiesta del gobernador, que se llama y a partir de ahí te invitan a las otras fiestas privadas organizadas para los ganadores.

Si eres perdedor, desaparece dignamente y vete con tus amigos a celebrar algo, pero no serás invitado a las fiestas importantes. Eso es bastante exagerado. Las fiestas de después son para los ganadores.

NO ES PAÍS PARA PERDEDORES

¿Y cómo se produce esto. Es muy evidente esta separación entre ganadores y perdedores?

Tiene su protocolo. Cuando ganas el Oscar vas entre bambalinas, ya no vuelves a tu asiento y supongo que es ahí donde te invitan a la fiesta del gobernador.

El resto, cuando acaba la ceremonia se levanta y se va, como cuando vas al teatro. Sin más.

¿Y vosotros qué hicisteis?

Nosotros ya teníamos organizada una fiesta de antemano. Teníamos claro que nosotros ya habíamos ganado, nuestro premio era la nominación, era un milagro haber llegado allí. Así que ya teníamos organizada una fiesta privada en la sede de los productores españoles de Los Ángeles. Allí estaban todos nuestros amigos y familiares que no habían podido entrar en el teatro Kodak porque las entradas son muy difíciles de conseguir.

Fue una fiesta entrañable y agradable y nos lo pasamos muy bien. La nominación al Óscar fue el último reconocimiento de la película que tuvo muchos… Veníamos muy cargados de reconocimiento.

¿Había que pagar las bebidas? ¿El cáterin era bueno?

Los que venimos de España estamos acostumbrados a un nivel de excelencia tan alto que cuando vamos fuera nos cuesta, estamos acostumbrados a lo mejor.

Los canapés digamos que tenían un nivel óptimo. Pero no tiene nada que ver cuando vas al Dos Palillos o cuando vas a Ferrán Adria… En España tenemos un nivelazo tan grande tan grande que estamos muy mal acostumbrados

En el bar, por lo menos en la planta de los nominados, no había que pagar. Ahora que lo preguntas, no sé si en las otras plantas tenían que abonar las consumiciones (risas), pero en la planta de los privilegiados, todo era gratis.

¿Está todo tan bien organizado como parece?

Mucho más. Esto siempre ocurre. Creo que siempre es mucho más interesante lo que pasa detrás de las cámaras. Osea, cuando ves algo que en la pantalla es espectacular, lo que está detrás es siempre mucho mas brillante, espectacular y fascinante.

La rapidez, la inmediatez, la sincronización de tantísima gente, técnicos, profesionales de todo tipo, maquinaria y todo funcionando a la perfección … Eso es impresionante y cautiva a cualquiera.

Luego está todo el baile de limusinas.

Nuestro chófer tuvo que venir dos veces porque le llamamos cuando íbamos a salir, luego nos entretuvimos y tuvo que dar una segunda vuelta, tardó media hora en volver a pasar.

También es un momento gracioso porque estás compartiendo todo ese lío de limusinas con las grandes estrellas, tiene ese punto de glamour.

Y en general, ¿te lo pasaste bien o fue más una obligación?

Ya digo que no es mi sueño, pero dicho esto es una gran fiesta del cine.

Es impresionante la organización absolutamente perfecta, el espectáculo, la retransmisión televisiva que es increíble, el “backstage” de la retransmisión, el presentador siempre en el lugar correcto, todo milimétrico, la luz perfecta, nada falla. Cualquiera que se dedica a esta profesión valora el concentrado de calidad y excelencia que se dan ahí en ese momento

Y el hecho de que se reúna tantísimo talento en el mismo lugar, es algo que tiene valor. Más allá del “famoseo” y de la parte frívola tiene una parte muy potente y muy contundente a nivel profesional.

Yo lo disfruté por ese lado. Luego supone un orgullo y un honor estar ahí, es un reconocimiento muy grande, lo disfrutas mucho… y ¡es de bien nacido ser agradecido!

Claro que lo disfrutas mucho, y es fantástico haber tenido esa oportunidad.