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El fenómeno de las mujeres terroristas y su nueva versión yihadista

Como Hayat Boumedienne, la novia de Amedy Coulibaly, responsable de la toma de rehenes en el supermercado kosher de París el pasado enero, son cada

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El fenómeno de las mujeres terroristas y su nueva versión yihadista

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Como Hayat Boumedienne, la novia de Amedy Coulibaly, responsable de la toma de rehenes en el supermercado kosher de París el pasado enero, son cada vez más las mujeres que se unen a las filas de la yihad. Occidentales o no, a menudo son demasiado jóvenes.

El proceso y el discurso para reclutarlas varía. El fenómeno continúa siendo bastante nuevo en el caso de los islamistas radicales, conocidos por su odio a las féminas y su aversión a verlas con armas.

Pero a pesar de estos vídeos de propaganda, en los que aparecen mujeres manejándolas, pocas son en realidad alistadas para combatir.

En occidente el reclutamiento se realiza principalmente a través de internet. Prometen a las chicas una vida mejor y dinero. Se les lava el cerebro y se las convence de que solo el Islam las respeta, mientras que Occidente las obliga a mostrar su cuerpo y a alternar con hombres.

A menudo no tienen ni idea de lo que los yihadistas les obligarán a hacer, como, por ejemplo, convertirse en sus esclavas sexuales.

La hermana de Jonathan, menor de edad, se marchó a Siria.
“No dice que esté decepcionada, dice que está bien donde está, que no quiere volver, que aparentemente todo es bonito allí. No lo sé, no lo comprendo…”

Una realidad difícil de controlar ante el aumento del poder en las redes sociales de grupos que los emplean con gran habilidad, como el Estado Islámico.

El enrolamiento de mujeres tiene para ellos dos sustanciales beneficios: asegura el relevo generacional al tener hijos que crecerán en ese entorno, a la vez que anima a los varones a sumarse a la causa.

Sin embargo, la existencia de mujeres terroristas no es nada nuevo. Desde kamikazes palestinas a guerreras chechenas como las que participaron en el secuestro del teatro Dubrovka de Moscú en 2002.

En España el grupo terrorista ETA ha contado con numerosas féminas, algunas aún más crueles que sus compañeros de filas.

El pasado diciembre las autoridades españolas detuvieron a cuatro mujeres, una de ellas menor, acusadas de formar parte de una red internacional de captación, reclutamiento y envío de muchachas a posiciones del EI en el frente sirio iraquí.

Para hablar sobre lo que lleva a las jóvenes occidentales a unirse al grupo Estado Islámico en Irak y Siria tenemos con nosotros a Mia Bloom, profesora de Estudios de Seguridad de la Universidad de Massachussetts y autora de “Bombshell: Las muchas caras de mujeres terroristas”.

Joanna Gill, euronews: Actualmente hay un perfil emergente de joven occidental bien educada que muestra su rabia sobre el conflicto en Siria uniéndose al EI. Pero, ¿qué empuja a estas mujeres al extremismo? ¿Son sus motivos los mismos que los de los hombres?

Mia Bloom: No suelen ser diferentes entre hombres y mujeres, pero a menudo se dice que las mujeres están movidas por razones emocionales o por deseo de venganza mientras que los hombres están motivados por ideología, religión o política. De lo que me he dado cuenta es que, tanto hombres y mujeres, están motivados por todo esto pero quizás en diferentes momentos de su vida.

Joanna Gill, euronews: Las jóvenes occidentales son normalmente reclutadas a través de internet. Usted ha relacionado el proceso de preparación con el de los depredadores sexuales ¿Podría hablarnos de ello?

Mia Bloom: Al igual que los pederastas preparan a los niños mostrándoles poco a poco contenido sexual o pornográfico, vemos que a estas jóvenes del EI se les enseñan primero decapitaciones con muñecas, después películas de decapitaciones, hasta que al final son testigo de decapitaciones reales, así es el proceso de insensibilización.

Al principio, lo que hacen es establecer una relación de confianza, con un señuelo. Estas chicas que tienen 14, 15 o 16 años no van a ser contactadas por un hombre de 30 años. Se les acerca una chica joven y agradable de 20 años con la que se pueden relacionar y bajan la guardia. Es otra vez lo mismo, el típico proceso de preparación online.

Joanna Gill, euronews: Se ha hablado mucho del uso que hace el EI de las redes sociales para reclutar. ¿En qué se diferencia de otros grupos extremistas?

Mia Bloom: Los yihadistas utilizan el contenido de internet y las redes sociales de una forma muy superior de lo que lo hicieron Al Qaeda y los Tigres Tamiles en Sri Lanka. Todos estos grupos manejan muy bien los medios de comunicación.

Sin embargo, el entorno de las redes sociales es mucho más interactivo, hay más comunicación de ida y vuelta, el nivel de sofisticación es mucho mayor y, por supuesto, se hace mucho en inglés para captar a un público anglófono, usando objetivos de referencia para jóvenes, pero también plataformas como Twitter, Ask.fm y Facebook. Son herramientas relativamente nuevas comparadas con las redes sociales planas utilizadas antes por Al Qaeda.

Joanna Gill, euronews: Tenemos la traducción de un documento que pretende ser un manifiesto de las mujeres que viven con los yihadistas. Su intención es dotar de importancia el papel de la mujer en su sociedad por su capacidad de tener hijos. ¿Hasta dónde esta idea romántica de la maternidad refleja la vida real con el EI?

Mia Bloom: Creo que la razón por la que este documento no estaba destinado a un público anglosajón es porque contradice completamente la versión idealizada que el EI ha pintado a las mujeres en el Reino Unido, Canadá o Australia en la que dice: “Es una vida maravillosa y, si venís aquí, os espera emoción y podréis hacer vuestra propia contribución”. Mientras que el documento árabe deja claro que te casarán y no podrás salir de casa, pero harás más en el califato de lo que podrías hacer en tu propia sociedad.

Joanna Gill, euronews: ¿Qué pueden hacer los países occidentales para contrarrestar esta propaganda?

Mia Bloom: Por ejemplo, vi en Twitter lo que escribió un yihadista británico: “Creí que sería un valiente mártir y me tienen aquí limpiando baños”. Creo que estamos muy preocupados por el regreso de milicianos extranjeros, pero quizá podríamos hacer que esas personas desilusionadas hablaran con la gente que está indecisa para plantar la semilla de la duda.