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Netanyahu: Una visita incómoda

La alta asesora del presidente de Estados Unidos, Susan Rice, no ha tenido reparos a la hora de calificar de “destructiva” la visita que cursará a

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Netanyahu: Una visita incómoda

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La alta asesora del presidente de Estados Unidos, Susan Rice, no ha tenido reparos a la hora de calificar de “destructiva” la visita que cursará a Washington el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.

Los líderes republicanos le han invitado para dar un discurso en una sesión plenaria del Congreso el próximo día 3 de marzo. Sin embargo, su llegada en un momento tan delicado ha provocado que la Casa Blanca haya descartado toda posibilidad de un encuentro entre el presidente, Barack Obama, y Netanyahu. El vicepresidente, Joe Biden, y el secretario de Estado, John Kerry, han programado viajes para esas fechas.

El presidente estadounidense se encuentra inmerso en la recta final de las negociaciones del Grupo 5+1 con Irán sobre su programa nuclear, un asunto que envenena las relaciones internacionales desde hace más de una década.

El acuerdo parece estar más cerca que nunca y nadie quiere enturbiar las aguas. Por eso, lo menos indicado en este momento para Estados Unidos es la visita de Netanyahu, que ha declarado que hará todo lo posible para impedir el acuerdo y planea exigir ante el Congreso estadounidense sanciones más severas para el país de los ayatolás.

Washington ha hecho público su malestar por la visita, en lo que según los analistas es un claro mensaje a Israel de cara a las próximas elecciones del 17 de marzo. No solo la Casa Blanca parece no apoyar a Netanyahu; los últimos sondeos tampoco le dan el apoyo mayoritario de su pueblo.

Ni de su servicio de inteligencia. El 23 de febrero aparecieron en dos medios de comunicación internacionales unas filtraciones del Mossad, en las que contradecía las palabras del primer ministro durante su intervención ante la ONU en septiembre de 2012. En su discurso, Netanyahu afirmó que Irán estaba llevando a cabo la “actividad necesaria para producir armamento” y que se encontraba cerca de la “fase final”.

Un documento del Mossad enviado a la Inteligencia sudafricana desmentía la versión del Gobierno israelí.

Los apoyos a Netanyahu, que busca un cuarto ejercicio en el cargo de primer ministro de Israel, flaquean. La visita a Estados Unidos parece ser su último cartucho antes de los comicios.

Una baza que parece jugar en su contra y que podría debilitar más la relación entre Estados Unidos e Israel, que no pasa por su mejor momento. A pesar de que Obama y Netanyahu califican la unión de sus pueblos como “inquebrantable”, la visita podría abrir un poco más la brecha abierta entre Washington y Tel Aviv.