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Cuando la telerrealidad se convierte en tragedia

Ocho de los diez fallecidos en el accidente de helicóptero en Argentina, entre ellos, tres famosos deportistas franceses, participaban en Dropped

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Cuando la telerrealidad se convierte en tragedia

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Ocho de los diez fallecidos en el accidente de helicóptero en Argentina, entre ellos, tres famosos deportistas franceses, participaban en Dropped. Ideada en Suecia, la emisión consiste en dejar en plena naturaleza a dos equipos de cuatro deportistas con un poco de agua y un localizador GPS.

Inmediatamente después de la tragedia, la cadena de televisión TF1 decidió anular el programa.
Nonce Paolini. Presidente de TF1:
“Son circunstancias que nadie querría tener que vivir. Para nosotros es terrible porque era un juego destinado a proporcionar felicidad» a los telespectadores, y estamos viviendo un drama.”

Para TF1 y sus programas de telerrealidad, llueve sobre mojado. En 2013, en pleno rodaje de Koh Lanta, versión francesa de Supervivientes, también un concepto sueco, uno de los candidatos murió de un paro cardíaco. Pocos días después se suicidó el médico del programa, incapaz de soportar las insinuaciones sobre su papel en los hechos. Durante semanas, el doble drama llevó al programa a la rúbrica de sucesos.

Desde su invención en la década de los 90, los programas de telerrealidad han cambiado sustancialmente. Gran Hermano fue el primero en arrasar en medio mundo a principios del año 2000. El principio del programa, ideado esta vez en Holanda, consiste en grabar día y noche a un grupo de candidatos encerrados en una casa durante tres meses.

Los espectadores pueden seguir a través de diferentes soportes la evolución de sus inquilinos. Voyeurismo en estado puro que, sobre todo al principio, sedujo masivamente a la audiencia.

Desde entonces, las variantes de ese tipo de juegos se multiplican y van cada vez más lejos. Ya no se trata de observar cómo viven los demás, sino de ver cómo superan sus propios límites, como se ponen en peligro y superan sus miedos. Y con una novedad relativamente reciente: la incorporación de personajes famosos.

Para los participantes conocidos se trata en muchas ocasiones de seguir en el candelero cuando sus carreras están de capa caída o muertas o, como sucede en el caso de muchos deportistas en activo, lanzarse nuevos retos.

Sophie Desjardin. euronews:
Buenas tardes Dominique Wolton, director de investigación en el CNRS, y especialista en medios de comunicación, en televisión, porque también se habla de televisión en este drama, en concreto de una emisión de telerrealidad.

Se puede decir que este trágico accidente podría haber ocurrido en cualquier lugar, pero es cierto que no es la primera vez que algo así sucede en este tipo de emisiones, donde la toma de riesgos es la base misma del programa y ya ha habido muertos, no sólo en Francia, por supuesto. ¿Qué nos dice esto acerca de la televisión actual?

Dominique Wolton:
Bueno en primer lugar, está claro que es una tragedia. Lo que es nuevo en nuestra sociedad, por decirlo así, es que la gente vive la violencia, el peligro y la aventura a distancia. Es decir, nos encontramos en una sociedad que, por un lado está completamente obsesionada con el principio de precaución. No hay que hacer nada, hay que tenerlo todo controlado…pero delante de las pantallas de televisión, en los videojuegos o con los ordenadores se puede hacer de todo, todos los excesos son posibles, incluyendo el peligro más grave. Es esta contradicción en nuestra sociedad la que resulta extraña.

Vivimos a través de otras personas, una forma de voyeurismo, juegos cada vez más peligrosos, donde se corren cada vez más riesgos, incluido el riesgo de morir y todo el mundo encuentra eso normal.

Y como se invierte mucho dinero en este tipo de proyectos, cada vez se va más lejos en una especie de carrera desenfrenada al hito, a la hazaña. Las aventuras, las hazañas forman parte de la vida, pero en este caso no se trata de eso, porque no se viven realmente esas aventuras, es una observación pasiva de gente que se pone en peligro, que se juega incluso la vida.

Y para acentuar ese aspecto dramático, ahora está de moda no contar con anónimos, sino con personalidades conocidas. Y en esa compleja relación que se establece entre nosotros y ellos, los espectadores, con los productores en medio, esta esa idea de: a ver hasta dónde llega, o a ver si es valiente.

euronews:
En los años 80 escribió con Jean Louis Missika un libro llamado “La Folle de Logis”, sobre el poder que tiene la televisión en nuestras sociedades, como instrumento de la democracia. Esto fue antes de la invención de la telerrealidad. ¿Qué ha cambiado desde entonces?

Dominique Wolton:
No es sólo la deriva de la telerrealidad. Vivimos en un mercado de imágenes extremadamente competitivo.
La telerrealidad en su forma más vulgar se ha moderado un poco, pero vuelve con escenarios más dramáticos, más caros, más cerca de la aventura, del logro y del riesgo.

Hay algo que no funciona, por decirlo así, si el hombre necesita eso para poner a prueba su relación con la naturaleza o su resistencia física. Ya no hay límites entre la vida privada y la vida pública, la vida peligrosa y la vida normal y hay que tener cuidado. Se diría que se necesitan unas dósis de deontología.

euronews:
Entre las víctimas de este accidente había deportistas consagrados que no tenían nada que demostrar en teoría. ¿Hay que ir siempre más lejos para fabricar héroes?

Dominique Wolton:
Es una buena pregunta. Yo creo que valorar a los individuos que independientemente de su campo de acción son capaces de fabricarse un destino, de destacar, de ser una lección para la emancipación de millones de personas, es formidable. Pero a condición de que se mantenga dentro de los límites de la normalidad. Que la gente corra riesgos, que se potencie la aventura, por qué no, el problema es que no hay límites a la capacidad de presentar individuos en situaciones extremas. Y yo creo que llegados a este punto si no se ponen reglas habrá que recurrir a la autorregulación, de forma que se pueda decir: podemos hacer una serie de cosas siempre que no se llegue a un riesgo de voyeurismo mortífero.

euronews:
La mediatización es una salida, una segunda vida que privilegian muchos deportistas. ¿Tienen otras alternativas?

Dominique Wolton:
Nuestra sociedad sólo admira a quienes salen en los medios o en Internet. Por eso, para seguir siendo conocido después de haber sido una estrella del deporte se puede entrar en esa lógica.
Lo que sucede es que después de un tiempo, se produce un desfase, una ruptura entre los valores de ese universo people y los valores que sustenta el deporte, o que cimentan la política, o los valores fundacionales de una empresa. Entiendo que para seguir en la brecha intenten mediatizarse, pero después de un tiempo, la terrible ley de los medios de comunicación acaba por destruir los valores sobre los que te has construido. No estoy en absoluto en contra de la publicidad, de darse a conocer, de una forma básica de celebridad, pero cuando es el único sistema de valores de una sociedad, no funciona.