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Netanyahu, el primer ministro israelí que desafió a Obama

Ya ha sorprendido a propios y extraños por su longevidad en el Gobierno, pero el objetivo del primer ministro israelí saliente, Benjamin Netanyahu

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Netanyahu, el primer ministro israelí que desafió a Obama

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Ya ha sorprendido a propios y extraños por su longevidad en el Gobierno, pero el objetivo del primer ministro israelí saliente, Benjamin Netanyahu, es seguir sorprendiendo y renovar mandato en estas elecciones.

Para ello, se presenta como el garante de la seguridad en el país, y asegura que sus rivales “capitularán en todos los frentes” y aceptarán por ejemplo volver a las fronteras de antes del 1967, dividir Jerusalén o avalar un acuerdo nuclear con Irán.

Netanyahu se sumó al Likud a finales de los 80. En las filas de la formación conservadora protagonizó un ascenso fulgurante que culminó con la victoria del partido y su elección al frente del Gobierno en 1996. Tenía 47 años.

Dos años antes, había tenido lugar la firma de los Acuerdos de Oslo, a los que Netanyahu se opinía tajantemente. Las consecuencias se dejaron sentir de inmediato: las relaciones con los palestinos, cambiaron de rumbo.

Sin embargo, bajo la égida de Washington y en contra de una parte de su propio partido, firmó los acuerdos de Wye Plantation en 1998, que contemplaban la evacuación del 13% de Cisjordania, un plan que no llegó a ser aplicado.

En 1999, sufrió una derrota electoral que no habían vaticinado los sondeos. Conmocionado, abandonó la presidencia del Likud y se alejó de la vida política. Hasta que en 2002 volvió como ministro, tres años después recuperó la dirección del partido y en 2009 lo llevó a la victoria.

Esos diez años de asusencia no cambiaron sustancialmente sus posiciones. Su política de colonización, entre otras cosas, endureció el bloqueo con la Autoridad Palestina. En 2009, una vez más bajo presión de Washington, Netanyahu aceptó con la boca pequeña y por primera vez el principio de un Estado palestino. Con condiciones:

«Si recibimos garantías de desmilitarización y se cumplen las disposiciones de seguridad exigidas por Israel, y si los palestinos reconocen Israel como la nación de los judíos, estaremos preparados para un verdadero acuerdo de paz y para llegar a una solución de un Estado palestino desmilitarizado junto al Estado judío»,

No disgustar al aliado estadounidense ha sido siempre la piedra angular de su política…al menos hasta que hace poco, decidió aceptar la invitación de los congresistas republicanos y pronunció un encendido discurso contra las negociaciones con Irán sin el aval de Obama.

Muchos consideran que este viaje será crucial a la hora de determinar su reelección. Sus partidarios confían en que los indecisos le den su apoyo e inclinen la balanza a su favor.
Sus detractores, además de creer que su intervención amenaza una alianza estratégica, le acusan de centrar la campaña en asuntos seguridad nacional para que las historias aparecidas en los medios sobre su uso indebido de fondos públicos pasen a segundo plano.