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Ucrania: los niños de la guerra

En la aldea ucraniana de Chermalyk, controlada por el ejército de Kiev, los niños juegan a la guerra. Al igual que ha sucedido en la mayoría de los

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Ucrania: los niños de la guerra

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En la aldea ucraniana de Chermalyk, controlada por el ejército de Kiev, los niños juegan a la guerra.
Al igual que ha sucedido en la mayoría de los pueblos al norte del estratégico puerto de Mariúpol, muchos barrios han quedado reducidos a escombros tras los combates del año pasado y principios de este.

Con palos a modo de armas, fingen que disparan a los malos: los separatistas prorrusos. De mayores quieren ser como los soldados de la base militar justo al lado del pueblo. Los cráteres provocados por los cohetes Grad son sus trincheras.

Pero tanto Tolik Tokar, de 11 años, como sus amigos han visto disparar con armas de fuego de verdad. En el peor momento de los bombardeos, una bala le rozó el hombro.

Tolik Tokar:
“Las balas me hicieron un agujero en el abrigo aquí, a la altura del hombro. Como se suele decir, nací con estrella.”

Popasna está a unos 5 kilómetros de la línea del frente.
Aunque los combates han disminuido drásticamente desde el mes pasado, cuando entró en vigor el alto el fuego, el sufrimiento y el miedo permanecen, como explica Tatiana Belash, redidente en la ciudad:
“Esta niña, que es mi hija, tiene tres años y ya sabe lo que es un tanque, y eso no es normal. Ya tienen problemas psicológicos a esta edad. ¿Qué pasará ahora? Van a crecer entre ruinas. No hay colegios, ni guarderías, nada…”

A unas decenas de kilómetros de allí, en el lado rebelde, los niños juegan a lo mismo, epero con papeles cambiados: aquí los malos son los soldados de Kiev.

En este centro de acogida de menores en Khartsyik, muchos niños sufren un doble trauma: primero fueron abandonados por sus padres, y después por sus familias de acogida que los devolvieron al centro cuandon el gobierno de Kiev congeló las ayudas que concedían a los padres adoptivos en el Este del país.
Ahora no tienen posibilidades de ser adoptados porque los juzgados no funcionan.

Yulia vivía con su abuelo antes de la guerra. Tiene muy claro quiénes son los culpables:

“No me gustan las tropas ucranianas. Entiendo que también son personas, pero matan gente, me lo dijo mi abuelo.”

Una visión muy maniquea que comparten los otros niños, según la directora del centro.

Elena Nikulenko. Directora del centro:
“Es muy peligroso, porque a cestos niños sólo les llega información de una de las partes. Lo que ven es que el ejército dispara, y que sus padres y hermanos se van al frente para protegerlos. Escuchan las conversaciones de sus mayores. Por un lado están los soldados ucranianos, y por el otro, sus padres y hermanos, a los que se les llama terroristas e insurgentes, asi que los niños se llaman a si mismos terroristas también.”