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Ayuda y represión en Rusia para los hipotecados en moneda extranjera

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Ayuda y represión en Rusia para los hipotecados en moneda extranjera

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La caída del rublo tiene como víctimas indirectas a familias que contrataron hipotecas en moneda extranjera y ahora incluso se enfrentan a las autoridades del país por su desmesurado aumento. Una pacífica manifestación el domingo en la Plaza Roja de Moscú por parte de los afectados fue reprimida por la policía, que realizó una cincuentena de detenciones según los organizadores. En la pancarta de la protesta se podía leer: ‘Esclavos de las hipotecas en moneda extranjera’.

Se calcula que unos veinte mil hogares rusos suscribieron estos préstamos inmobiliarios en divisas externas, mayoritariamente en dólares.

“Nos echarán a la calle y, ¿dónde viviremos, en una tienda de campaña?”, denunciaba una manifestante mayor en silla de ruedas. “No hay otro lugar para vivir. No hay más parientes. No hay salida”.

Tras la intervención policial, el grupo se dispersó y se dirigió a una de las iglesias de la capital para rezar como consuelo. Y para llamar la atención sobre su dramática situación.

“Estamos preparados para continuar pagando como hicimos hasta ahora, pero queremos pagar un interés justo porque con los actuales es físicamente imposible obtener el dinero”, se lamentaba este otro afectado junto a su mujer y sus dos hijas. “Y no entiendo que alguien se beneficie de ello, quizás los bancos, si mis hijas acaban vivendo en la calle”.

Muchas familias en Rusia, como en otros países de Europa del Este, se hipotecaron en la época en que los préstamos en divisas tenían un interés muy bajo. Pero dependían del tipo de cambios. Con un rublo que en un año ha perdido la mitad de su valor, estos intereses se han disparado a un veinte por ciento. Por ahora, los planes de ayuda del Gobierno tienen un limitado alcance.

El Banco Central de Rusia anunció la semana pasada setenta millones de euros, solo llegarán para 20.000 familias. Además, un plan anticrisis del Ejecutivo de 312 millones pretende que los nuevos préstamos tengan un máximo del trece por ciento de interés.