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Amnistía fiscal temporal en Grecia para salir del agujero fiscal

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Amnistía fiscal temporal en Grecia para salir del agujero fiscal

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El gobierno griego de Alexis Tsipras fuerza su imaginación para aumentar sus magros ingresos y pagar así sus obligaciones financieras a la espera del último tramo de ayuda de la Unión Europea. Entre estas medidas de urgencia, está la de permitir a los contribuyentes con pagos pendientes que puedan satisfacer estas deudas sin ningún tipo de interés añadido, sea cual sea el tiempo de retraso.

“Piensan en recaudar dinero, de cualquier sitio”, remarca a Euronews Miltos Ballis, un contribuyente de cuarenta años. “Si alguien tiene dinero, pagará. Si no, es mejor escoger a tus hijos. Yo, daré algo, lo que pueda. Pero mis hijos son más importantes como en cualquier familia griega. Nosotros contábamos con unos ingresos. Luego, llegó el primer recorte para mí y mi mujer y empezó la caída”.

¡En total, se calcula que los griegos tienen pendientes con el fisco 73.900 millones de euros!

“El tiempo se acaba”, recuerda la periodista de ecoomía de Euronews en Atenas, Symela Touchtidou. “No solo para quienes aprovechan esta aministía fiscal, sino también para el Gobierno. Acosado por unas arcas vacías, va en búsqueda de dinero para cubrir sus obligaciones de pago dentro y fuera del país”.

El plazo para acogerse a esta medida excepcional duraba solo una semana y se terminaba este viernes. En los dos primeros días, se calcula que se recuperaron 120 millones.

“Hay algunos casos de pago de deudas muy antiguas, que se remontan hasta 1977”, precisa la jefa del departamento de gobernanza electrónica de la secretaría general de Hacienda, Sofia Sexperidou. “Haremos la valoración el martes o miércoles, cuando nos lleguen los últimos datos de los bancos”.

Durante la interminable crisis griega, que acabó por explotar en 2010 con el primero de los dos rescates internacionales, la actitud de la población se ha ido deteriorando a medida que el túnel se hacía más largo y oscuro. Y, con ello, sus pagos a Hacienda.

“Los griegos nunca tuvieron una cultura de impago”, alega el consultor fiscal Antonis Mouzakis. “No era gente que no cumpliera con sus obligaciones. Pero las dificultades de los últimos años les han hecho pensar una y otra vez si merecía pagar impuestos”.

El problema no es solo de dinero que no va al Estado, sino también el que se marcha de los bancos. En febrero, alcanzó los 7.600 millones de euros después de que en enero fuera de 12.800 millones.