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Los palestinos de Yarmuk, entre dos fuegos

A menos de 10 kilómetros de la capital de Siria, Yarmuk se ha convertido en un campo de batalla con 18.000 civiles atrapados en su interior. Los

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Los palestinos de Yarmuk, entre dos fuegos

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A menos de 10 kilómetros de la capital de Siria, Yarmuk se ha convertido en un campo de batalla con 18.000 civiles atrapados en su interior.

Punto de vista

La credibilidad del sistema internacional está en juego. El mundo no debe olvidar a la población de Yarmuk.

Los combates en el campo de refugiados palestinos entre los yihadistas del autoproclamado Estado Islámico y facciones sirias y palestinas, han puesto a sus residentes en una situación límite.

Antes del inicio del conflicto en Siria, unas 160.000 personas vivían en Yarmuk, pero su número ha caído drásticamente en los dos últimos años por los combates entre las autoridades y los rebeldes, y el cerco impuesto por el régimen.

Los insurgentes asumieron el control de Yarmuk en diciembre de 2012, pero la situación se ha agravado con la irrupción del grupo Estado Islámico.

Desde Cisjordania y Gaza, los dirigentes palestinos han condenado los combates en el campo de refugiados “cuyas principales víctimas son los civiles palestinos”.

Los yihadistas han hecho del control del campo un objetivo estratégico que Damasco intenta impedirles alcanzar a base de bombardeos indiscriminados que provocan centenares de muertes de civiles.

Según el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, helicópteros del ejército sirio han lanzado 13 barriles de dinamita en las últimas horas en zonas residenciales del campo de refugiados

Entre dos fuegos, los palestinos de Yarmuk han pedido ayuda a la comunidad internacional, que según algunos expertos, podría llegar demasiado tarde.

Christopher Gunness. Portavoz de la agencia de la ONU para los refugiados de Palestina en Oriente Próximo:
“Yarmuk ha sido el resultado de un fracaso político, y esos fracasos políticos son el resultado de la falta de unidad. (…) Necesitamos que las principales potencias mundiales dejen a un lado sus diferencias y se unan para salvar vidas, porque la credibilidad del sistema internacional está en juego. El mundo no debe olvidar a la población de Yarmuk.”

3.500 de los civiles que siguen atrapados en Yarmuk son niños. La agencia de la ONU para los refugiados (UNRWA) señala que no puede garantizar su seguridad ni facilitar su evacuación ya que las fuerzas oficialistas taponan las entradas para evitar el avance yihadista hacia el centro de Damasco.