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Marine Le Pen suelta lastre

Es poco probable que estas imágenes se vuelvan a repetir, por lo menos a corto plazo. La entente cordiale que desde 2011 mantenía, mal que bien, el

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Marine Le Pen suelta lastre

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Es poco probable que estas imágenes se vuelvan a repetir, por lo menos a corto plazo.

La entente cordiale que desde 2011 mantenía, mal que bien, el clan Le Pen, ha saltado por los aires tras una nueva serie de provocaciones en forma de exabruptos de Jean-Marie, presidente de honor del ultraderechista Frente Nacional.

La hija, que hasta ahora se limitaba a dejar pasar la tempestad y mantenía las broncas en la esfera privada, parece decidida esta vez a soltar lastre.

Candidato a las presidenciales en cinco ocasiones, la máxima hazaña de Le Pen fue pasar a la segunda vuelta en 2002 frente a Jacques Chirac. Pero diez años después, Marine Le Pen aspira a mucho más y los sondeos le son favorables: de celebrarse elecciones en Francia en los próximos días, Marine Le Pen barrería en una primera vuelta.

Pero para la lideresa, llegar al Elíseo pasa por intensificar su estrategia de “respetabilizar” el partido, y lo menos que se puede decir, es que su padre no le facilita la tarea.

El jueves de la pasada semana, Le Pen repitió una frase que ya levantó ampollas en el Parlamento Europeo en 2009 y que, ya entonces, le costó más de un disgusto: “Las cámaras de gas son un detalle de la historia de la Segunda Guerra Mundial, lo cual es una evidencia.”

El año pasado, cuando un grupo de cantantes negros y de origen judío amenazaron con irse de Francia si la formación de extrema derecha ganaba, Jean Marie respondió con un provocador:
“Les ofreceremos una hornada, la próxima vez.”

Por si fuera poco, en una reciente entrevista con un semanario ultraderechista, le Pen da rienda suelta a su admiración por el mariscal Philippe Pétain, el dirigente francés que colaboró con la ocupación alemana. “Jamás he considerado a Pétain como un traidor”, dice.

Castigar a su padre bloqueando su candidatura a las regionales completa la estrategia de “desmarque” que Marine aplica desde hace tiempo y que se basa en presentar la cara más amable del partido para captar el voto moderado de la derecha.

Marine Le Pen:
“Cuando hablo de inmigración, intento hablar de inmigración y no personalizar sobre los inmigrantes. Después de todo no es más que gente que viene de países pobres a países que ellos creen ricos y que lo son cada vez menos…es una reflejo bastante natural.”

Falta por ver cómo reaccionarán los militantes, muy especialmente la joven promesa del partido, Marion Maréchal-Le Pen, si Marine decide, además desposeer al octogenario de la presidencia de honor de la formación. En círculos privados, Le Pen sigue jactándose de ser quien mantiene unido al FN.