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Fallece el escritor y periodista Eduardo Galeano a los 74 años

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Fallece el escritor y periodista Eduardo Galeano a los 74 años

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Lationamérica pierde a una de las figuras clave de su literatura.

El escritor y periodista uruguayo Eduardo Galeano, autor de “Las venas abiertas de América Latina”, ha muerto hoy en Montevideo a los 74 años de edad.

Fuentes familiares precisaron que Galeano fue ingresado en un centro hospitalario de la capital uruguaya debido al agravamiento de su estado de salud en los últimos días tras una de las muchas recaídas que había sufrido últimamente.

En 2007 fue intervenido por un cáncer de pulmón y “pasó algunas épocas buenas” según la familia, pero su salud había empeorado últimamente.

Libro póstumo, posiblemente el mes que viene

El escritor había dejado preparado para su publicación un texto inédito que quería se publicara tras su fallecimiento.

La editorial Siglo XXI preparará la publicación de esta, probablemente en el mes de mayo, que aparecerá simultáneamente en España, México y Argentina.

Y este jueves estaba prevista la presentación en España de “Mujeres”, un libro-antología de los mejores textos del escritor sobre las mujeres con relatos sobre personajes como Juana de Arco, Rosa Luxemburgo, Rigoberta Menchú, Marilyn Monroe y Teresa de Ávila.

"Harriet", "Alarma: ¡Bicicletas! y "Marilyn". La editorial Siglo XXI Editores ha elegido para nuestros lectores 3…

Posted by euronews on Tuesday, April 14, 2015

El homenaje de la editorial Siglo XXI

La casa de edición ha publicado un emotivo texto de homenaje a su autor que reproducimos a continuación.

En la muerte de Eduardo Galeano

Eduardo Galeano nació en Montevideo el 3 de septiembre de 1940 y ha muerto en la
misma ciudad el día 13 de abril de 2015. El tiempo comprendido entre ambas fechas se puede llenar con exilios, libros, nombres de amigos y de enemigos, numerosos premios, doctorados Honoris Causa, campañas de descrédito…, en suma, la habitual construcción, a partir de un cúmulo de datos varios, del perfil con el que enciclopedias y estudios de todo tipo guardarán su figura para la posteridad. A la hora de entrar en valoraciones más subjetivas, se podrá elegir, en función de la ideología de quien escriba, entre el panegírico y el reconocimiento, cómo no, con matices, pues siempre habrá a mano una frase que descontextualizar.

Sin embargo, con todo ello no lograríamos dar una idea cabal de la auténtica dimensión de Galeano, que radica en su extrema humanidad. ¿Y cómo abordar semejante tarea? Conscientes de nuestras limitaciones, permítasenos rememorar uno de los muchos actos públicos en los que participó a lo largo de su vida, pongamos una tarde de finales de primavera, por ejemplo un 7 de junio de 2012, en Madrid, en La Tabacalera. Pero no, no se trata de hablar de las grandes colas, de la sala abarrotada, de los atronadores aplausos con que fue recibido. Quien sea asiduo de las salas de conciertos o de teatro, sabe que, al margen de los éxitos prefabricados por la mercadotecnia, hay otros que surgen, naturales, de la excelencia de la interpretación; entonces se crea una atmósfera especial, casi física, que todo lo penetra y arrebata. Algo así es lo que se produjo aquella tarde de junio en Madrid: se advertía en los rostros, en las miradas cómplices, en las sonrisas sinceras, en el nudo en la garganta de cada uno de los asistentes. Y aquella convulsión la producía una persona que, sobre un improvisado estrado, con voz pausada y tono calmo, iba desgranando historias que, con inusitada suavidad, condenaban con excepcional dureza todas las injusticias del mundo.

Allí, delante de todos, había una persona que nos conmovía, en el sentido más literal
del término, no porque dijese cosas bonitas, sino por la suave firmeza con la que aquellas palabras, hermosas sin lugar a dudas, despertaban en el público la conciencia de lo que muchas veces pensamos y no nos atrevemos a decir. Porque allí delante había un Ser Humano, con mayúsculas, que con delicada firmeza denunciaba la injusticia para con el otro, ese otro siempre olvidado porque, marginado de toda condición, queda recluido en alguna periferia: el indígena en un mundo de occidentales, la mujer en un mundo de hombres, el pobre en una sociedad de ricos, el (supuesto) fracasado en una sociedad de (falsos) triunfadores, el loco en un mundo de cuerdos, el libre en un mundo de dogmas.

Porque allí un Ser Humano, con mayúsculas, reivindicaba en cada una de sus palabras, en cada uno de sus gestos, en cada una de sus miradas, la dignidad, siempre mancillada, de las personas.

Y todo sin alzar la voz, sin un solo grito, con un ritmo sosegado pero constante que, como su prosa, concisa, directa, aparentemente sencilla, ahorrando palabras para decir todo, penetra lentamente, como gotas de agua, en el ánimo de quien lo escucha (o lee).

Porque para que a uno le oigan no es necesario gritar, basta con tener razón. Y Galeano la tenía.

Siglo XXI editories

Los homenajes no se han hecho esperar, desde todos los ámbitos.





Hiperactivo periodista precoz

Nacido en la capital uruguaya el 3 de septiembre de 1940, Galeano, un amante del fútbol que plasmó en “El fútbol a sol y sombra” (1995), debutó en el periodismo con tan solo 14 años, dibujando caricaturas políticas.

Fue redactor jefe del semanario “Marcha” (1961-1964), director del diario “Época” (1964-1966) y director de publicaciones de la Universidad de Uruguay (1964-1973).

Ese último año se exilió en Buenos Aires, donde fundó la revista “Crisis”, que también dirigió. En 1976 continuó el exilio en Barcelona (España).

Su regreso a Uruguay se produjo en 1985, una vez restaurada la democracia.

Era autor de una amplía obra literaria que los críticos literarios consideran está influenciada por los italianos Pavese y Pratolini, los estadounidenses Faulkner y Dos Passos y españoles como Lorca, Miguel Hernández, Machado, Salinas y Cernuda.

En su obra destaca la “Trilogía del Fuego” además de su libro más conocido, “Las venas abiertas de América Latina”.

El expresidente venezolano Hugo Chávez eligió precisamente este libro como regalo en su histórico encuentro con el presidente estadounidense Barack Obama en la Cumbre de las Américas del año 2009.

De su relación amorosa con el fútbol da fe la reacción del “astro” argentino, Diego Armando Maradona, que al enterarse de la noticia en Bogotá, dijo agradecer a Galeano que le enseñara a leer el fútbol. “En el equipo hacen falta muchos como vos; te voy a extrañar” informa La Nación.