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Una delegación de la ONU visita los campos de desplazados a las afueras de Bagdad.

El gobierno iraquí ha pedido al organismo internacional que les ayude a mejorar la coordinación de estos campamentos que no dejan de recibir a personas desplazadas. La mayoría procede de la ciudad de Ramadi en la provincia de Anbar, prácticamente, en manos del grupo Estado Islámico desde hace dos semanas. La ofensiva de los yihadistas en reacción a la pérdida de Tikrit ha provocado un éxodo de más de 114.000 personas, más de la mitad se hacinan, ahora, en las afueras de la capital iraquí.

Mientras tanto, la batalla por Ramadi se libra calle a calle.

Un responsable del Ejército iraquí asegura que los yihadistas han cavado túneles que les permiten atacar sin ser vistos. Las emboscadas y atentados suicidas ralentizan la progresión de las fuerzas gubernamentales.

El objetivo es expulsarles de las zonas residenciales y empujarles hacia zonas menos densamente construidas.

Más de 2,7 millones de personas han tenido que desplazarse en Irak desde principios de año, 400.000 tan solo en la provincia de Anbar. Cifras que se unen al más de un millón de desplazados durante los episodios de violencia en el país en la última década.