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Los niños de Chernóbil

Olga Zakrevska es fotógrafa con estudio propio en la capital de Ucrania, Kiev. Nació el 11 de abril de 1986 en Prypiat, una localidad a pocos

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Los niños de Chernóbil

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Olga Zakrevska es fotógrafa con estudio propio en la capital de Ucrania, Kiev. Nació el 11 de abril de 1986 en Prypiat, una localidad a pocos kilómetros de Chernóbil. Muchos de sus habitantes trabajan en la planta nuclear. Su padre fue un experto en energía nuclear.

“Viví en Prypiat los primeros 15 días de mi vida. Tuvimos que marcharnos el 26 de abril a casa de unos amigos y familiares que nos acogieron durante un año. Era muy delgada y puedo decir que absorbí todas las angustias de mi madre a cerca de nuestro futuro. Un año más tarde, nos atribuyeron un piso, tuvimos suerte. Mi padre continuó yendo a Chernóbil para trabajar.”

“Chernóbil ha impregnado todos los recuerdos de mi familia desde que tengo uso de razón. Nuestro vecinos, también, trabajaban en la planta. Aquello era nuestro día a día, así como nuestra relación con las autoridades. Chernóbil estaba sometida a controles continuos y teníamos que someternos a chequeos médicos y estar rellenando constantemente documentos para poder optar a la asistencia social.”

“Ahora estoy intentando asimilar lo que aquello, Chernóbil, supuso para mi. Cuando cumplí los 25 me di cuenta de que había vivido en la sombra de aquello. Es por ello que, ahora, estoy contactando a otras familias de Chernóbil, las invito a que pasen por mi estudio, las fotografía, hablamos. Muchos de los niños que nacieron por aquella época tienen ahora familias e hijos. Nos preocupa nuestra salud, por supuesto. Cuando era joven, los médicos no paraban de decirme: “no tienes ni idea de cómo la radiación podría afectarte, muchas cosas son predecibles, pero muchas otras no.”

“Siento que mucha gente, incluso aquellos que nacieron en Prypiat, todavían no están preparados para analizarare lo que supuso Chernóbil para ellos. Algunos han podido olvidar, reprimir esos recuerdos. Personalmente, creo que si algo así ocurre, lo mejor es intentar comprender qué pasó. Chernóbil nos traumatizó y si conseguimos superar ese trauma creo que podemos aspirar a una vida mejor.”

“El tiempo hace que olvides pero no cura aunque hay heridas que te hacen más fuerte. Yo creo que aquellos que nacimos en aquella época somos más fuertes y estamos preparados para afrontar las dificultades de la vida. Un día nuestros padres tuvieron que hacer las maletas y marcharse para no volver. Desde entonces, hemos tenido que vivir con ese dolor y con los prejuicios. Muchos padres prohibían a sus hijos jugar con nosotros porque decían que éramos radiactivos y contagiosos.

Olexiy Starynets nació el 26 de abril de 1986 en un pequeño pueblo al sur de la capital de Ucrania. Es periodista deportivo y vive en Kiev. Desde que nació, comentarios sobre que era un “niño de Chernóbil” no han dejado de perseguirle. Prejuicios que no han impedido que sea una persona optimista con ganas avanzar.


“¿Mis primeros recuerdos sobre Chernóbil? Uno de mis primeros cumpleaños, por supuesto! La gente siempre ha hablado de ello, en la casa, en la escuela, desde que nací. Mi madre y mi abuela me dijeron cómo les llegó la noticia. En el hospital donde nací, las ventanas permanecieron cerradas para frenar la radiación y limpiaban el suelo con más frecuencia. La explosión ocurrió en las primeras horas del 26 de abril, yo nací a las 6 de la mañana.”

“Cuando era pequeño tuve que mudarme en varias ocasiones y cuando cambiaba de escuela tenía que someterme a nuevos chequeos médicos. Siempre era el más sano de la clase! Sin embargo, mis padres siempre estaban preocupados sobre las efectos de la radiación a pesar de que vivíamos a 250 kilómetros del lugar del desastre.”

“No me consideraba un niño de Chernóbil. Mi salud nunca se ha visto afectada. Me siento una persona totalmente normal. Nunca fui a Prypiat, ni me acerqué a la planta de Chernóbil. Pienso ir un día para verla.”

“No estoy en contra de la energía nuclear si se maneja correctamente puede ser segura.
Según he comprendido, el accidente fue debido a un error humano.”

“Sí, por supuesto, Chernóbil forma parte de nuestra historia aunque no sé mucho acerca de lo que pasó. Mis amigos siempre me felicitan porque es también la fecha de mi cumpleaños.”