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La vida en el Reino Unido

Aunque la economía británica empieza a ver la luz al final del túnel, gran parte de la población sigue sin notarlo. El aumento de los precios de la

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La vida en el Reino Unido

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Aunque la economía británica empieza a ver la luz al final del túnel, gran parte de la población sigue sin notarlo.
El aumento de los precios de la vivienda, las tasas universitarias y el coste de la vida son sinónimo de precariedad en los hogares con ingresos medios y bajos.

Joanna Gill. euronews:
En apariencia, el Reino Unido se recupera bien de la crisis, pero en cuanto se araña un poco la superficie, emerge una realidad diferente marcada por una clase media oprimida y la concentración de la riqueza por parte de los más acaudalados.

El barrio de Bicester está a sólo una hora de Londres. Según datos recientes, cada vez más gente recurre a los bancos de alimentos para subsistir. Trussell Trust gestiona más de 400 establecimientos de este tipo en todo el Reino Unido. El año pasado, un millón de personas recurrieron a ellos, un aumento del 19% con respecto al año anterior. Además, el tipo de beneficiarios está cambiando. El impago de un cheque puede marcar la diferencia.

Paul. Desempleado:
“Es terrible ver cuánta gente tiene que acudir a los bancos de alimentos. No es sólo la gente como yo, que he conocido tiempos peores, es gente que tiene trabajo. Somos seres humanos y esto se organiza gracias a la buena voluntad de la gente pero no de nuestro gobierno, que nos fríe a impuestos y no aumenta los salarios.”

Pero en el Reino Unido la brecha no es sólo entre ricos y pobres, sino también entre edades.
Los jóvenes viven peor que sus padres debido al aumento de las tasas universitarias y del coste de la vida. Dan Kidby es estudiante. Tiene 25 años y un crédito de cerca de 30.000 libras, el equivalente a 41.000 euros, que pidió para pagar sus estudios. Tuvo que vivir con sus padres hasta después de graduarse para ahorrar para el máster, además de seguir trabajando para poder vivir en la capital.

Dan Kidby:
“No aspiro a un gran salario, pero alguien que gane de 25.000 a 30.000 libras esterlinas anuales no se libra de la deuda en la vida. Yo probablemente voy a estar pagándo el crédito hasta el final. Otro impuesto, ¿no? Todo esto es realmente molesto, irritante e injusto en mi opinión. Pero qué le voy a hacer, estoy pillado por esa deuda.”

Y si la vida de los estudiantes no es fácil, tampoco lo es fundar una familia. Georgina Deane vive en la localidad de Reading, a 25 minutos en tren de Londres. Se considera afortunada por poder seguir trabajando, aunque gran parte de su sueldo se vaya en la guardería de sus hija.

Georgina Dean. Madre trabajadora:
“Ahora pagamos entre 2.400 y 2.600 euros mensuales, lo que representa 30.000 euros anuales.”

Aunque sus ingresos son estables, el futuro le preocupa.

Georgina Dean:
“Nunca se sabe lo que te espera en el trabajo. Nunca sabes cuando está en peligro. Así que siempre hay que tener ahorros para los imprevistos.”

La caída del nivel de vida, el aumento del coste de la misma y la precariedad laboral han creado una situación de inestabilidad para aquellos con ingresos medios y bajos. David Boyle autor de “¿Quién mató a la clase media?” considera que la situación es catastrófica y aboga por una revolución de la clase media para no caer en una polarización política en el Reino Unido.

David Boyle. Escritor:
“Cuando la clase media se frustra, emerge una política pervertida, muy transversal y muy intolerante y hay que tener mucho cuidado con eso. Ya se ha constatado el auge de los extremos en toda Europa, y si no se tiene un centro potente, se corre el riesgo de caer en los extremos de la derecha y la izquierda y son extremos muy intolerantes.”

Boyle advierte de que la pérdida de la clase media, significaría perder el ascensor social que ha permitido una vida mejor a varias generaciones.