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Claves del sistema electoral británico

Desde hace lustros, la política británica se resumía esencialmente a estos famosos debates en el Parlamento protagonizados por los líderes de los dos

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Claves del sistema electoral británico

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Desde hace lustros, la política británica se resumía esencialmente a estos famosos debates en el Parlamento protagonizados por los líderes de los dos principales partidos. Conservadores y laboristas se alternaban en el poder sin grandes dificultades. Pero las cosas han cambiado: este año, por primera vez en la historia política del país, el debate televisado reunió a siete candidatos. Todos los sondeos vaticinan que ninguna de las dos formaciones tradicionales logrará la mayoría en la Cámara de los Comunes. Los partidos pequeños cobran por tanto, un protagonismo inusual.

Pero el papel de hacedores de reyes, aunque es importante, es el único que pueden desempeñar debido a un sistema electoral complejo, con más de un siglo a sus espaldas y que favorece a las grandes formaciones.

En el Reino Unido hay 650 circunscripciones y otros tantos escaños en liza. En cada una de ellas, el candidato más votado es elegido diputado. Es el famoso: “el primero consigue el puesto”

En la Cámara de los Comunes se pueden producir dos escenarios:
que uno de los partidos obtenga 326 escaños, es decir más del 50% y simplemente gobierne en solitario o

que ninguna formación se haga con la mayoría, una situación conocida como “Parlamento colgado” que se ha producido sólo cinco veces desde 1910.

De repetirse se darían otras dos posibilidades: formar un Gobierno minoritario o, forjar una coalición.
Ese fue el caso en 2010 y es muy propable que el escenario se repita en esta ocasión. Los votos se dispersan cada vez más en los partidos pequeños, que aunque obtengan, por decir una cifra un 25% de apoyos a nivel nacional, pueden acabar con un solo diputado en el Parlamento.

En 2011, una tentativa de reformar el sistema electoral de circunscripciones uninominales por referéndum, se saldó con un sonado fracaso: dos tercios de los electores se pronunciaron en contra.

En cualquier caso, según las encuestas, los votantes británicos son más partidarios de que gobierne el líder del partido con más escaños que el líder del grupo de partidos que pueda cosechar un apoyo mayoritario en la Cámara.