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EEUU autoriza a Shell a buscar petróleo en el Ártico

El Gobierno estadounidense ha autorizado al grupo petrolero Shell a realizar prospecciones, bajo ciertas condiciones, en el océano Ártico, frente a

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EEUU autoriza a Shell a buscar petróleo en el Ártico

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El Gobierno estadounidense ha autorizado al grupo petrolero Shell a realizar prospecciones, bajo ciertas condiciones, en el océano Ártico, frente a las costas de Alaska.
El grupo petrolero anglo-holandés quiere perforar hasta seis pozos de 40 metros de profundidad en el mar de Chukchi utilizando dos barcos que pueden servir de “depósito de socorro” en caso de problemas.

La decisión del Departamento del interior, encargado también del medioambiente, ha provocado la cólera de los ecologistas que estaban ya con las espadas en alto por este proyecto de Shell.

El 7 de mayo, Greenpeace abordó la plataforma petrolífera Polar Pioneer en el Pacífico, cuando la estaban remolcando rumbo a Seattle, donde Shell va a alquilar para llevar a cabo su proyecto en Alaska.

Laura Kenyon, activista de Greenpeace: “A pesar de que el propio Gobierno de Estados Unidos ha reconocido que hay un 75% de posibilidades de que se produzca un derrame de petróleo si se empieza a extraer en el mar de Chukchi, la Administración Obama ha dado la primera luz verde a Shell para la extracción de crudo en el Ártico.”

Se estima que el océano Ártico contiene el 20% de las reservas mundiales de gas y de petróleo sin descubrir y que en las aguas territoriales estadounidenses habría 34 mil millones de barriles de petróleo.

El problema es que el Ártico es un medioambiente muy sensible, por su clima, su fauna y sus poblaciones autóctonas que dependen de sus recursos naturales impolutos. En Barrow, la ciudad más septentrional de Alaska donde el mar está helado 8 meses al año, los esquimales Inupiat que viven de la caza de ballenas se oponen a las prospecciones porque son demasiado peligrosas.

Rosemary Ahtuangaruak:
“Con un trozo de hielo pequeño se obstruirían las ventosas con las que intentan extraer el petróleo. El metal se vuelve más frágil en nuestro entorno. Cuando hace mucho frío las cosas se rompen con mayor facilidad. Las ballenas son muy sensibles y son capaces de detectar polución en el agua y evitan las zonas contaminadas.”

En 2012 Shell efectuó las primeras prospecciones en las aguas de Alaska, pero tuvo que aplazarlas por una serie de problemas con un barco. Además, la compañía tuvo que evacuar la plataforma petrolífera Kulluk tras varios días a la deriva en las rudas aguas del Ártico. Estos incidentes hacen pensar a los ecologistas que la compañía no dispone de la tecnología adecuada para llevar a buen puerto su proyecto sin peligro para el medioambiente.