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Palmira, otra joya arqueológica amenazada por el Estado Islámico

El régimen sirio ha confirmado que el autodenominado Estado Islámico (EI) ha dinamitado el templo de Baal, en Palmira. La destrucción de uno de los

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Palmira, otra joya arqueológica amenazada por el Estado Islámico

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El régimen sirio ha confirmado que el autodenominado Estado Islámico (EI) ha dinamitado el templo de Baal, en Palmira.

La destrucción de uno de los tesoros de la ciudad romana se produce días después de que el grupo yihadista decapitase al antiguo responsable de la Dirección General de Antigüedades y Museos, Jaled al Assad por considerarlo “el director de los ídolos” de esta localidad.

Asaad llevaba más de 50 años trabajando en estas ruinas y, al parecer se había negado a revelar a los terroristas el emplazamiento de algunas piezas valiosas.

En junio el Estado Islámico ya voló dos antiguas mezquitas de la ciudad de Palmira por, según dijeron, acoger prácticas paganas y sacrílegas dentro de sus muros.

Los extremistas se hicieron con el control de Palmira y de sus ruinas grecorromanas, situadas en el este de la provincia de Homs, el pasado 20 mayo. Un mes después activistas advirtieron de que miembros del EI habían colocado explosivos en las ruinas, una información que, posteriormente, corroboró el régimen sirio.

Palmira, es considerada por la Unesco una reliquia única del siglo I a. C y una pieza maestra de la arquitectura y del urbanismo
romano, por las columnas de su famosa calle principal y el templo de
Baal.

Esta localidad es uno de los seis sitios sirios inscritos en la
lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, junto a los
cascos viejos de Alepo, Damasco y Bosra; el Crac de los Caballeros y las aldeas antiguas del norte del país.

Palmira representa el cruce de civilizaciones, de culturas y de religiones.

Fotografías y vídeos de Palmira, Siria (Unesco)

Palmira, hasta el inicio de la guerra en Siria, era uno de los destinos preferidos de los turistas de todo el mundo. Su historia está además estrechamente vinculada a la de su reina Zenobia, la segunda esposa de Septimio Odenato, príncipe árabe con ciudadanía romana, que murió asesinado en el año 267 d.C. Zenobia tomó las riendas de su ciudad, amplió sus dominios a Siria, Egipto y parte de Asia. Se enfrentó al emperador Aureliano (s.III) quien acabó conquistando el reino de Palmira, detuvo a Zenobia y la trasladó a Roma.

Palmira una leyenda todavía viva que debe ser conservada.