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El fútbol palestino, firme en su intención de expulsar a Israel del balompié mundial

El frente del conflicto entre palestinos e israelíes se ha trasladado al mundo del fútbol. De momento no ha llegado al césped pero sí a los

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El fútbol palestino, firme en su intención de expulsar a Israel del balompié mundial

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El frente del conflicto entre palestinos e israelíes se ha trasladado al mundo del fútbol. De momento no ha llegado al césped pero sí a los despachos. Además, la visita de Joseph Baltter, presidente de la FIFA, a la región no ha servido para calmar los ánimos. La Asociación Palestina de Fútbol (APF) ha dejado claro que no va a dar marcha atrás en su intención de someter a votación en el seno del organismo rector del balompié mundial la posible expulsión de Israel de la institución. Los palestinos presentarán su demanda para que sea votada en el congreso que la FIFA celebrará el próximo 29 de mayo.

La APF considera, tal como ha expuesto en una carta abierta, que Israel viola los estatutos de la FIFA, porque “no ha penalizado los ataques racistas contra palestinos en el fútbol israelí, mantienen en su liga a cinco equipos de colonias israelíes asentadas en territorio palestino ocupado e impide la independencia de la federación palestina”, debido esto último al imponer restricciones a los desplazamientos de sus jugadores o lo de otros países árabes que deben pasar por Israel para entrar o salir de los territorios palestinos.

La federación palestina, miembro de la FIFA desde 1998, quiere que su homóloga israelí y sus clubes sean excluidos de las competiciones internacionales, desde la Copa del Mundo de naciones a la Liga de Campeones o la Europa League, ya que los equipos de Israel participan en competiciones de la UEFA.

En un intento de calmar los ánimos y evitar la votación de una solicitud que de prosperar tendría consecuencias más allá del fútbol, el presidente de la FIFA, que se opone a una salida de Israel del organismo, se ha desplazado a la región. Sin embargo, su primera idea no ha prosperado. El dirigente propuso a ambas partes disputar un partido amistoso por la paz en Zúrich como símbolo de reconciliación.

Tras una reunión con B0pzenjamín Netanyahu, el primer ministro israelí se mostró encantado con la idea y se mostró satisfecho con la posición de Blatter de tratar de evitar la votación, ya que según Tel Aviv, la postura palestina implica mezclar política y deporte, algo a lo que precisamente la FIFA se opone rotundamente. “Agradezco su oposición a la politización del deporte. El deporte es un vehículo de buena voluntad entre las naciones. Politizarlo puede destruir la la federación de fútbol. Si se politiza con Israel, entonces se politizará para todos y causará el deterioro de una gran asociación”, dijo Netanyahu.

En la misma línea se mostra Rotem Kemer, director ejecutivo de la Asociación de Fútbol de Israel: “El conflicto político no tiene nada que ver con el fútbol. Esto es claramente una mezcla de política con fútbol, algo que no debe ser promovido ni encontrar un lugar en el congreso de la FIFA. El fútbol en la región debe servir para tender puentes entre los pueblos, para mostrar a los gobiernos y a todos que el fútbol puede unir a la gente y no para ser utilizado como un arma contra el otro”.

Pero ante el optimismo de Blatter ante la aceptación de Israel de jugar semejante partido, su rival palestino se ha negado en redondo. Para las autoridades palestinas, tanto futbolísticas como políticas, las relaciones entre ambas comunidades están demasiado deterioradas para escenificar cualquier intento de acercamiento en un terreno de juego.

Para Jibril Rajoub, máximo responsable de la federación palestina, se trata de una “bella idea que me gusta y que apoyo. Me gustaría poder llevarla a la práctica mañana mismo, pero para algo así, hay que preparar el entorno y para eso hay que recorrer un largo camino”, entendiéndose por ello buscar a una solución a los actuales problemas en la región. Politización o no, de momento, mientras no haya paz, parece que no habrá fútbol.