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Los Klarsfeld, toda una vida persiguiendo nazis

Cuando uno les ve, piensa en dos abuelos corrientes con una vida corriente, pero nada más lejos. Beate Klarsfeld, de 76 años y su marido Serge, de

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Los Klarsfeld, toda una vida persiguiendo nazis

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Cuando uno les ve, piensa en dos abuelos corrientes con una vida corriente, pero nada más lejos. Beate Klarsfeld, de 76 años y su marido Serge, de 79, son dos de los más feroces cazadores de nazis que el mundo haya visto jamás. Ambos han viajado por todo el planeta para llevar a los secuaces de Hitler ante la justicia. Su historia comienza en 1960, con un encuentro casual en el metro de París entre un francés y una alemana. Él era judío, ella no.

Lesley Alexander, euronews: Serge y Beate Klarsfeld, muchas gracias por dedicar unos minutos a hablar con euronews. Empecemos por el principio. 1960, metro de París. ¿Fue amor a primera vista?.

Serge Klarsfeld: Yo no diría que fue amor a primera vista. Simplemente atracción mutua.

Euronews: Desde luego sí fue el comienzo de una exitosa colaboración, tanto en lo personal como en lo profesional. Creo que incluso la fecha de su primer encuentro fue significativa.

Serge Klarsfeld: Sí, nos conocimos el día que Eichmann fue secuestrado por el Mossad, los servicios secretos israelíes. Le llevaron a Israel para ser juzgado. Entonces no podíamos imaginar que nuestras vidas girarían en torno a esta causa.

Euronews: Sus orígenes son muy diferentes. Beate, su padre luchó por la causa de Hitler en el ejército Alemán. Su padre, Serge, era rumano y judío y fue capturado una noche por la Gestapo en su propia casa, en Niza, en septiembre de 1943. Más tarde moriría en Auschwitz. Ahora bien, usted, su madre y su hermana escaparon mientras él era atrapado, gracias a él. ¿Qué pasó?.

Serge Klarsfeld: Mi padre tenía la sangre fría necesaria para comprender cuál era la situación, y construyó un falso fondo en un armario que era muy profundo. Nos escondió detrás de ese fondo. Un alemán abrió la puerta del armario y movió la ropa que estaba colgada, pero no se dio cuenta de que detrás estaban los judíos.

Euronews: Beate, ¿qué sabía usted sobre el Holocausto cuando era niña?.

Beate Klarsfeld: No gran cosa. Entonces en el colegio no hablábamos de eso. Todo lo que aprendí sobre lo que se le hizo al pueblo judío lo averigüé cuando vine a París en 1960, y luego conocí a Serge. También me dije que como alemana no podía cerrar los ojos, que debía mirar de frente a la historia de mi país. Así que traté de comprometerme.

Euronews: Ambos estaban indignados sobre la existencia de antiguos nazis y colaboradores viviendo con total impunidad después de la guerra. Beate, usted le dio aquella famosa bofetada al canciller Kiesinger a finales de los 60.

Beate Klarsfeld: Cuando Kurt Georg Kiesinger, un propagandista nazi, fue elegido canciller en Alemania, vi mi ocasión como alemana de actuar y de protestar. Así que traté de cumplir con mi misión histórica y moral expresando en mis artículos mi total rechazó a Kiesinger.
Y la reacción fue inmediata. Fui destituida de la oficina Franco-Alemana para la Juventud (creada para fortalecer relaciones entre alemanes y franceses y donde yo tenía un trabajo como secretaria bilingüe). Así que tuvimos que empezar a luchar. Iniciamos una campaña para demostrar cuál fue su papel en el nazismo y para obligarlo también a abandonar su puesto como canciller.

Euronews: Entre aquellos a los que atraparon, estaba el colaborador francés Maurice Papon y el infame jefe de la Gestapo local, Klaus Barbie, el carnicero de Lyon. Usted lo encontró en Bolivia. ¿Por qué ir tan lejos para perseguir hombres ancianos, muy débiles, tantos años después de la guerra?.

Serge Klarsfeld: ¿Débiles? No estaban débiles en absoluto. Eran criminales que habían deportado a nuestros padres, a miles de familias.

Gastamos toda esa energía porque los criminales alemanes que habían dirigido en Francia la llamada “Solución Final” de la cuestión judía no podían ser juzgados en Alemania. No podían ser extraditados a Francia, así que gozaban de total impunidad.

No perseguíamos criminales. Nos dedicábamos a arreglar un enorme problema judicial entre Francia y Alemania. Francia reclamaba a Alemania que fuera ella la que juzgara a sus criminales. Y Alemania se negó a firmar un acuerdo con Francia durante 17 años. Willy Brandt, cuando se convirtió en canciller y un poco gracias a Beate, acabó firmando ese acuerdo.

Euronews: ¿Así que están de acuerdo con el actual enjuiciamiento al antiguo nazi Oskar Groening, de 93 años de edad, conocido como el contable de Auschwitz?.

Serge Klarsfeld: No, no estamos de acuerdo. Hoy en día la noción de culpabilidad es muy amplia. Basta con haber pertenecido a una organización criminal, la que sea, ejerciendo cualquier función, ya sea contable o incluso cocinero, y ser inculpado por ello. Para mí se trata de una idea demasiado amplia de lo que entendemos por culpabilidad.

Euronews: Serge, su trabajo ayudó a Francia a que se reconociera el rol del gobierno colaboracionista de Vichy bajo el mando del Mariscal Petain. Usted ha dicho que después de la guerra Francia decidió retocar ese episodio de su historia.

Serge Klarsfeld: Francia, o mejor dicho los franceses, no conocían la historia de Vichy, y por tanto no sabían que muchos judíos fueron arrestados por la policía francesa. Tampoco sabían que la iglesia y muchos franceses valientes reaccionaron adecuadamente ante esto y ayudaron a más de tres cuartas partes de los judíos franceses a sobrevivir.

Euronews: Hoy día, a nivel internacional, estamos presenciando un creciente antisemitismo. Y si tomamos el ejemplo de Francia…Hemos visto niños judíos asesinados por el mero hecho de ser judíos, y hay escuelas judías bajo vigilancia armada. ¿Qué le genera a usted ver esta situación en pleno 2015?.

Serge Klarsfeld: Ya sabes, hubo incluso un miembro de nuestro grupo (la Asociación de hijos e hijas de judíos deportados de Francia) que fue asesinado en Bruselas, en el museo judío. Es desesperante no solo ver a estos niños asesinados, sino también ver a un partido de extrema derecha que puede llegar a tomar el poder en Francia. Todas estas cosas son absolutamente aterradoras.

Euronews: Su libro se lee como un thriller, con importantes documentos escondidos en compartimentos secretos mientras usted coge un tren durante la era soviética en el este de Europa, haciéndose pasar por periodista o traductor para acercarse más y más a su presa… Las noches que pasó bajo arresto y, por supuesto, el atentado con coche bomba contra su persona. ¡Es un altísimo precio a pagar!.

Beate Klarsfeld: De todas maneras, si te dedicas a actividades ilegales, siempre habrá un riesgo. Es normal, corres unos riesgos con los que no se encontrará el que se dedica a hacer un trabajo corriente. Durante la campaña de Kiesinger, yo no solo me dediqué a distribuir folletos. La bofetada se la di para escandalizar, para agitar conciencias, que lo sepa.

Serge Klarsfeld: No pagamos un precio elevado. No pagamos ningún precio en absoluto. No fuimos recompensados por lo que hicimos. Lo comido por lo servido.

Euronews: Me gustaría terminar con algo que usted dijo, Serge: “Juntos estamos unidos, fuertes y felices. Sin el otro, probablemente no habríamos conseguido demasiado”.

Serge Klarsfeld: Bueno, eso es lo que se llama sinergia. Uno más uno es igual a 10.