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Lituania prepara su independencia energética

Estos hombres pertenecen a las Fuerzas Armadas de Lituania y velan por la seguridad de sus depósitos de gas natural. El buque “Independencia”

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Lituania prepara su independencia energética

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Estos hombres pertenecen a las Fuerzas Armadas de Lituania y velan por la seguridad de sus depósitos de gas natural.

El buque “Independencia”, anclado a orillas del mar Báltico, es un inmenso depósito de gas natural licuado procedente de Noruega y que tras llegar a la terminal de regasificación suministrará la red de gasoductos del Báltico.

Antes Lituania dependía al 100% del gas ruso de “Gazprom”. Ahora las tornas han cambiado… El país báltico trata de reducir su dependencia energética de Rusia, pero no sin tensiones.

Lituania y las otras dos repúblicas bálticas exsoviéticas de Letonia y Estonia mantienen unas tensas relaciones con Rusia, especialmente desde el ingreso de Lituania en la OTAN en 2004.

Tadas Matulionis dirige la terminal de regasificación de Klaipeda:

“Este buque y su depósito de gas proporcionan, por primera vez en la historia de Lituania, aprovisionamiento de gas natural de otro proveedor que no es Gazprom… Tenemos gas natural que va de Lituania a Letonia y Estonia, una situación difícil de imaginar hace apenas un año “.

La Comisión Europea ha iniciado una investigación antimonopolio y acusa a la empresa estatal rusa Gazprom de haber abusado de su posición dominante y sobrefacturar hasta un 40 por ciento nos solo en los países bálticos, también en
Polonia y en otros países de Europa del este.

Gazprom rechaza las acusaciones por considerarlas “infundadas”.

Para ayudar a los países bálticos a salir de esta situación de dependencia, la Unión Europea está fomentando la cooperación regional con nuevos gasoductos de Finlandia a Estonia y de Polonia a Lituania.

El gasoducto entre Klaipeda y Kursenai terminará de construirse en un año. La modernización de este enlace de 110 kilómetros cuesta 64 millones de euros, la Unión Europea pagará casi la mitad.

La política energética europea pretende una liberalización de los precios en los mercados de gas.

Y sobre todo regula que los proveedores de energía no sean los mismos operadores de la red: es decir que el gas y los gasoductos no pueden ser propiedad de la misma empresa. Normativa que contraría particularmente a Gazprom.

Mientras la Comisión Europea trata de imponer su legislación antimonopolio al gigante del gas ruso, vemos este nuevo gasoducto que aportará una mayor independecia a los países bálticos. Darius Dudutis trabaja en su construcción:

“Estamos construyendo un gasoducto más grande desde Klaipeda a Kursenai. Es un nuevo gasoducto que transportará los sumnistros de gas natural desde la nueva terminal de gas natural licuado. El antiguo gasoducto tenía una capacidad muy pequeña e insuficiente.”

Gazprom suministra cerca de un tercio del gas que se consume en Europa.

Una batalla jurídica entre Bruselas y Gazprom podría ser larga y costosa, por lo que los dirigentes del grupo ruso vislumbran un acuerdo amistoso con las autoridades comunitarias.

Gazprom podría ser sancionado con multas equivalente al 10% de su volumen de negocio, es decir, unos 9.000 millones de euros.

Mientras, Lituania, toma sus precauciones completando su nueva infraestructura. En caso de conflicto mayor, el gas ruso podrá ser remplazado por el de Noruega.

Andrius Dagys es el director técnico de Amber Grid

“Se trata de un gasoducto muy importante que permite suministrar gas a los tres Estados bálticos, cubriendo más del 80 por ciento de sus necesidades.”

“El chantaje político y económico del Kremlin llega a su fin”, ha declarado el presidente de Lituania que aplaude la acción legal de la Comisión Europea contra Gazprom.

Mientras que el ministro de Exteriores ruso considera “inaceptable” la aplicación de las normas de la UE con carácter retroactivo.

Veamos qué opina Rokas Masiulis el ministro de Energía de Lituania:

“En Lituania hemos decidido tener una segunda fuente de suministro de energía para la electricidad y el gas, y no depender al 100% de los rusos. Cuando tomamos esta decisión, llegaron las represalias y el precio del gas subió un veinte por ciento respecto a nuestros vecinos. Quedó claro que el aumento del precio respondía a una motivación política y empezó la querella. Estamos hablando de miles de millones de euros. Los europeos tenemos que demostrar que existen reglas que atañen no solo a los europeos sino también a los demás países y que han de ser respetadas incluyendo a Gazprom”.

Pero además hay otros problemas con Rusia. Hace unas semanas Lituania acusaba a la Armada rusa de perturbar el tendido eléctrico de un cable submarino entre Lituania y Suecia.

Las maniobras militares de Moscú en el Mar Báltico violan la Convención de Naciones Unidas según la diplomacia lituana. Lituania convocó al embajador ruso, pero no recibió ninguna explicación de Moscú.

¿A qué se debe este tipo de incidente?

En alta mar, las obras se aceleran para terminar el sistema de suministro eléctrico con Suecia antes de finales de año. Y un segundo enlace conectará la red de distribición lituana con Polonia.

En Moscú la noticia cae como una descarga eléctrica.

Lituania quiere conectar su sistema con la Red Continental Europea, para integrar su mercado eléctrico con Europa. Rusia se opone.

Tras pasar diversos controles de seguridad, nos encontramos con Daivis Virbickas un alto directivo de Litgrid, en el centro de control de la red eléctrica lituana.

“A largo plazo, la estrategia de los Estados bálticos y de Lituania es sincronizarse con la Europa continental. Actualmente estamos sincronizados con el sistema eléctrico de la antigua Unión Soviética, un sistema diseñado hace unos 60 ó 70 años. Nuestra tarea ahora consiste en ser interdependientes con nuestros vecinos de la UE, a nivel técnico y económico.”

Otra manera de asegurar la independencia energética implica la reducción del consumo. La Unión Europea financia programas de renovación urbana. En Vilna, por ejemplo, el dinero de los contribuyentes europeos se utiliza para aislar viejos edificios de apartamentos de la época soviética para evitar el desperdicio de energía.

Gediminas Purvelis forma parte de la asociación de vecinos de este edificio:

“Antes de las obras de renovación, el sistema de calefacción central no funcionaba bien. Los apartamentos más aislados permanecían helados mientras que otros parecía auténticas saunas. Ahora se puede ajustar la temperatura de forma individual en cada apartamento. El Gobierno lituano subsidia los costos de renovación en un 40 por ciento, en la mayoría de los casos. El Estado asume incluso el coste total de las familias que reciben ayudas sociales.”

A finales de año se terminará un inmenso proyecto de renovación. En Lituania, cerca de 34.000 apartamentos se habrán beneficiado de este plan de renovación.

Esta familia vive en un apartamento de 44 metros cuadrados. La renovación costó 9.000 euros, la familia desembolsó 5.000 y el resto fue subvencionado por el Estado y por fondos europeos.

“En los meses de invierno solemos pagar unos 90 euros de calefacción al mes, un enorme gasto para nosotro, asegura Ruta, que vive en este edificio. Después de la renovación esperamos reducir la factura a 30 euros. Además vamos a vivir en un ambiente más agradable y saludable para los niños. Y de todos modos más eficaz en términos de consumo energético.”

Muchos lituanos temen la dependencia de la energía rusa. Pero si Moscú decidiera cortar el suministro ahora tienen una alternativa. Con la diversificación del abastecimiento la luz seguirá brillando.

‘‘Gazprom debe cumplir con las normas de la UE’‘

Para escuchar la entrevista con Marius Juonys, experto en legislación europea antimonopolio, utilice este enlace.

Juonys vive en Vilna, la capital de Lituania, y trabaja en el despacho de abogados Lawin. La entrevista está en inglés.

‘‘Los rusos tratan de castigarnos’‘

El ministro de Energía de Lituania, Rokas Masiulis, nos explica en inglés porqué su país invierte en nuevas infraestructuras energéticas.

Masiulis nos habla sobre el abuso de posición dominante en el mercado por parte de Gazprom; sobre la nueva terminal de regasificación de Lituania, y sobre el gasoducto de Lituania hacia Polonia.