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España: de indignados a diputados

“Es la victoria de David contra Goliat”. Así describe Ada Colau, la nueva alcaldesa de Barcelona su irrupción en el Ayuntamiento de la capital

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España: de indignados a diputados

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“Es la victoria de David contra Goliat”. Así describe Ada Colau, la nueva alcaldesa de Barcelona su irrupción en el Ayuntamiento de la capital catalana tras las municipales y autonómicas en España.

Centenares de ciudadanos que hasta ahora luchaban al frente de los movimientos sociales nacidos durante la crisis económica, muchos desde las trincheras del 15-M, o desde la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, tienen el poder en sus manos. Sus candidaturas han conseguido atraer el voto del descontento.

En 2012, Colau reclamaba soluciones a los políticos, coincidiendo con las autonómicas catalanas, como portavoz de la Plataforma de Afectados por la hipoteca.

Los desahucios continuaron y Ada Colau empezó a pensar que las cosas sólo cambiarían si los movimientos cívicos accedían directamente al poder en Ayuntamientos y Comunidades Autónomas.

Y lo que parecía imposible es ahora real: la candidata de Barcelona en Comú, integrada por cinco formaciones de izquierda (Podemos, Iniciativa per Catalunya, EUiA, Equo y Procés Constituent) ha conseguido la Alcaldía de Barcelona por un concejal.

Ada Colau:
“Yo creo que está claro que estamos acabando un ciclo, llevamos décadas de bipartidismo de política previsible, de unos partidos mayoritarios, que han dominado la escena política y donde la ciudadanía íba a votar cada cuatro años pero con la sensación de que no estábamos decidiendo nada en realidad.”

Su objetivo declarado es convertir a la ciudad de Barcelona en referente de la revolución democrática. Ha pasado de puntillas por el debate soberanista sobre la independencia de Cataluña para defender sus prioridades: un plan de choque contra la pobreza y la creación de una Oficina Municipal Anticorrupción.

Ada Colau:
“Y a partir del 25 de mayo tenemos que cambiar las formas de hacer política, empezando por la transparencia máxima, para que se sepa absolutamente todo. Todo lo que hay ahora en las Administraciones, todo lo que se haya robado, todos los cargos directivos que se hayan enchufado desde los partidos, para poner orden.”

Durante la campaña electoral, Ada Colau, ha primado el contacto directo con los ciudadanos, consciente de que cada voto iba a ser importante. También ha abrazado a algunos de sus principales referentes éticos como el líder de Podemos, Pablo Iglesias, o el expresidente de Uruguay, José Mujica. Ada Colau ha llegado a la política para quedarse.

Francisco Fuentes, euronews:
“Muchos ayuntamientos y regiones de España tienen ahora caras nuevas, personas que nunca imaginaron dedicarse a la política. Tras las elecciones es la hora del diálogo y de los acuerdos.”

Para ayudarnos a descifrar los resultados de estas elecciones en España, nos hemos reunido en la fundación Ortega y Gasset de Madrid, con Fernando Vallespín, catedrático de Ciencia Política en la Universidad Autónoma en la capital española. Vallespín retiene dos hechos.

Fernando Vallespín. Catedrático de Ciencia Política en la Universidad Autónoma:
Hay dos titulares: uno es la perdida bastante espectacular de poder político por parte del partido en el gobierno, el partido popular. Y por otra parte el valor simbólico que ha tenido, el éxito en ciudades como Madrid o Barcelona, de estas plataformas ciudadanas que han competido con los grandes partidos y en el caso de Madrid casi, pero en el caso de Barcelona se han convertido en la primera opción por parte de los votantes.

Dos mujeres, una activista antisistema, y una exjueza prestigiosa, han llevado a dos listas sin etiqueta de partido a las alcaldías de Madrid y Barcelona. ¿Qué tienen en común?

Fernando Vallespín:
Tanto Ada Colau, que es un símbolo de los movimientos antisistema durante los momentos más duros de la crisis, como Manuela Carmena son personas que tienen la capacidad de vertebrar a un conjunto de personas que no necesariamente coinciden, o coincidieron en su día en el voto a una opción política u otra, pero que respresentan esa nueva sensibilidad que todos hemos venido encontrando en España desde la crisis económica.

Las municipales han barrido la enorme cuota de poder territorial acumulada por el partido de Mariano Rajoy desde las elecciones de 2011. Ni la implicación personal del líder del PP en la campaña, ni la recuperación económica han conseguido impedirlo. ¿Qué consecuencias tendrán los resultados para el presidente español?

Fernando Vallespín:
O Mariano Rajoy cambia radicalmente su discurso y sobre todo, introduce algún cambio de personas significativo en el Gobierno, o lo va a tener muy difícil de cara a las elecciones generales. Yo creo que se le ha derrumbado una forma de hacer política, muy particularmente en lugares como Madrid y Valencia, que no han dejado de ser los dos grandes fracasos del PP en estas elecciones, pero que son también los lugares en donde la corrupción ha sido más manifiesta.

Los resultados confirman la pérdida de poder de los dos grandes partidos. PP y PSOE, que antes sumaban el 70% de los apoyos, han tenido que dejar sitio a las nuevas formaciones. ¿Cuál es la actual relación de fuerzas?

Fernando Vallespín:
Bueno, creo que ha clarificado de una manera necesaria el panorama político español, al menos en lo que se refiere al poder relativo que mantienen todavía los dos grandes partidos, que gira entorno al 50% y cúal es la relación entre estos dos grandes partidos y los nuevos, en lo que se refiere a impacto en votos. Yo creo que ha habido una movilización de izquierdas que no se ha traducido necesariamente en un aumento del voto previsto por parte de partidos como Podemos o Ciudadanos. Es decir que el resultado ha sido revolucionario porque antes no estaban en las instituciones y ahora van a estar, pero desde las perspectivas de lo que nos señalaban las encuestas, pues ha sido discreto.

Por último, preguntamos qué salidas hay tras estas elecciones que no han dado ninguna mayoría absoluta, ni en las regiones, ni en las principales ciudades españolas.

Fernando Vallespín:
Hay una contradicción que siente el propio ciudadano español y es que observa con lupa cómo se van a mover los nuevos partidos cuando entren en pactos, pero por otra parte los ciudadanos están a favor, claramente de la gobernabilidad, y quieren que los partidos pacten. Por lo tanto los partidos no saben bien cómo moverse, yo creo que hay una situación de una cierta inestabilidad política, indudablemente, es lógico, que se recompondrá después de las generales en noviembre, casi con todas seguridad.