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Los maestros del cobre caucasianos

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Los maestros del cobre caucasianos

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El cobre ha forjado la historia de todo un pueblo azerí. En este último episodio de Azerbaiyán Life, les llevamos al encuentro de los artesanos de Lahic, uno de los más antiguos asentamientos azeríes, en el sur del Cáucaso.

Lahic, está a solo 200 kilómetros de Bakú, la moderna capital de Azerbaiyán. En este pueblo del sur del Cáucaso, el tiempo parece haberse suspendido y el ritmo de la aldea se marca a golpe de yunque y martillo.

Les presentamos a Kablemi Aliyev: séptima generación de artesanos del cobre en una familia con solera.

Él lleva uno de los cinco talleres que áun quedan en Lahic. Y que dieron renombre en el siglo XVIII, a unos herreros que proporcionaron calderos y armas de fuego a la región de Oriente Medio.

Poco parece haber cambiado desde entonces. Desde 1725, los ancestros de Kablemi han trabajado el metal. Su padre lo inició en el arte del cobre cuando él era solo un niño.

“Había mucha gente trabajando aquí y haciendo muchísimo ruido. Teníamos que taparnos los oídos. Y sin embargo para mí era como escuchar música…”

El abuelo de Kablemi por parte de madre era herrero, mientras que del lado paterno trabajaban los metales brillantes como el bronce y el cobre. Kablemi fabrica esencialmente piezas para el hogar, manteniendo viva la tradición de su pueblo.

“En la época soviética la gente trabajaba para el gobierno. El Estado pagaba un sueldo y no había mucho que comprar. Hoy en día, hay muchas cosas en las tiendas. La gente no busca este tipo de objetos”.

Cada taller en Lahic es como un pequeño museo que duerme bajo el polvo. El taller de Kablemi no es una excepción.

“Todas estas cosas las fabricaron mi padre y mi abuelo. Estas son algunas piezas hechas por mis antepasados”.

Lahic fue en tiempos productor de cobre, pero al decaer la industria, los artesanos tuvieron que hacerse con el metal de otras zonas para mantener sus negocios, que representaban más de un centenar de talleres a principios del siglo XX.

Una tradición que se ha conservado en el Museo de Historia local, una antigua mezquita, que en 1992, fue transformada en una auténtica caverna de Alí Babá.

En el museo, unos de los maestros de este antiguo oficio, Nayar Alizev, nos muestra las diversas formas de los cántaros, jarras y vasijas.

“Aquí pueden ver objetos de uso doméstico. Como este cántaro para llevar agua desde la fuente a casa, que puede contener hasta 15 litros y que pesa, cuando está lleno, unos 20 kilos”.

El trabajo del cobre es un asunto familiar. Los tres hijos de Kablemi trabajan este metal rojizo, maleable y dúctil.

Agakishi tiene 20 años y se dedica a la decoración de las piezas. Él aprendió de su tío, octava generación de artesanos, de una familia fundida a este metal desde hace siglos.

“Con este cincel puedo hacer todo tipo de dibujos. Con una pluma podría tardar cinco o seis veces más, pero no me saldría bien. Con esto, sin embargo me sale a la primera. He decorado por ejemplo esta vasija, como lo haría un pintor con su pincel”.

Pero van quedando pocos jóvenes maestros decoradores. Y la preservación de esta tradición se ha vuelto una prioridad. Los talleres, así como su aspecto exterior tradicional, están protegidos como un tesoro a preservar.

Caminando por las calles empedradas, ante estos talleres pintorescos tiendas, pararse a tomar el té es es otra tradición milenaria de este pueblo.

Para muchos visitantes, Lahic representa el alma de lo más tradicional de Azerbaiyán, un país que está cambiando muy rápidamente.

Tras descubrir los manjares de Novruz para festejar la llegada de la primavera y visitar Goygol, con su particular historia de la comunidad alemana de Azerbaiyán. Nuestro viaje termina aquí en Lahic, con los artesanos del cobre.

Si quiere volver a ver los otros episodios, visite nuestro sitio web euronews.com

Un reportaje de Monica Pinna.