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Escuelas sin barreras en los Balcanes

Veinte años después del fin de las hostilidades en la antigua Yugoslavia, la región de los Balcanes aún conservan las marcas del conflicto. Los

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Escuelas sin barreras en los Balcanes

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Veinte años después del fin de las hostilidades en la antigua Yugoslavia, la región de los Balcanes aún conservan las marcas del conflicto.

Los impactos de bala en las fachadas reflejan otras cicatrices menos evidentes… tensiones étnicas que como una burbuja que podrían estallar en cualquier momento.

Muchas escuelas acogen a los alumnos en función de su origen étnico, por lo que la Unión Europea ha lanzado un proyecto de educación inclusiva, para una mejor integración de los alumnos.

“No me importa el orígen de mis compañeros, lo importante es tener amigos, dice Saud. Qué más da quiénes o de dónde sean. Lo esencial es cómo son por dentro. Por lo demás todos somos iguales.”

Durante siete años, Saud Haljkovic vivió en el orfanato de Móstar con sus tres hermanos. Ahora asiste a clases en la escuela primaria Mustafa Ejubovic, una de las escuelas piloto del proyecto de integración educativa en Móstar.

Aquí los profesores saben cómo atender las necesidades de los estudiantes más vulnerables.

740 alumnos estudian en esta escuela. Casi treinta son gitanos, 25 han llegado desde el orfanato y otros pertenecen a diferentes minorías étnicas.

Con este programa los maestros desarrollan un enfoque diferente hacia los estudiantes con necesidades especiales.

Mustafa Dzafic, director del colegio de enseñanza primaria Mustafa Ejubovic, habla de los principios de base de este programa:

“Una escuela inclusiva integra a todos los alumnos, tanto a los que tienen capacidades, como los que tienen dificultades. Y el maestro se adapta a las capacidades de cada uno.”

Esta pizarra interactiva forma parte del material escolar más moderno y reciente del que dispone el colegio.

Una vez por semana, los alumnos tienen actividades extraescolares como este taller multimedia en el los más mayores ayudan a los pequeños en su aprendizaje, como nos cuenta la estudiante Emina Brkan:

“Participo en este taller de apoyo escolar desde hace varios meses. Me gusta ayudar a los demás y por eso estoy aquí. Todos hemos pasado alguna vez por dificultades”.

Los planes educativos se desarrollan en función de las necesidades especiales de los estudiantes. Adisa Haseljic, una niña gitana de 9 años, participa en estos talleres individuales de recuperación, ya que sus padres no pueden ayudarla en casa.

“Quiero terminar mis estudios para poder trabajar. Cuando acabe las clases me inscribiré en la universidad. Y si consigo acabar los estudios en la facultad, me gustaría ser médica.”

Los profesores y los padres de alumnos participan en los talleres involucrándose cada vez más en el proceso educativo.

Juntos identifican cuáles son las necesidades especiales de los alumnos y cómo abordarlas.

Fuad Salkanovic es uno de los padres de alumnos implicados en la creación de una nueva escuela más integradora:

“La implicación de los padres y madres de alumnos en el centro educativo, de modo que los padres se reúnan con los profesores más a menudo, facilita el éxito escolar.”

Amira Trbonja, de la Asociación de padres y madres de alumnos nos cuenta:

“Nuestra tarea como padres ha consistido en informar a nuestros hijos sobre las diferencias con otros niños, tanto respecto a su apariencia física, su étnia o su perfil socioeconómico.”

Este es el primer taller de la madre de Adisa, Azra Biberov:

“Soy analfabeta y quiero que mis hijos aprendan las cosas que yo no he podido aprender.”

Unas cincuentas escuelas de los Balcanes participan en este proyecto de educación integradora que concluye este año.

Encontramos en Sarajevo a ThorbjØrn Jagland, Secretario General del Consejo de Europa que nos explica a qué conclusiones han llegado para convertir este proyecto en una política real:

“Estos proyectos se convierten finalmente en políticas educativas en los diferentes países. Así es como conseguimos escuelas en las que las personas trabajan juntas”.

La UE ha financiado este proyecto con 212 millones de euros. Y un presupuesto similar ha sido aprobado para los programas educativos de los Balcanes, para el periodo 2014-2020.

Encontramos a Andy McGuffie, portavoz de la delegación de la Unión Europea en el Instituto Bosnio de Sarajevo:

“Para la Unión Europea, la educación inclusiva plantea, en primer lugar, la cuestión de los derechos humanos universales. Creemos que la plena integración de todos los miembros de la sociedad, especialmente de los más vulnerables y más desfavorecidos, es esencial para la democracia”.

Dejamos Sarajevo con rumbo a la ciudad montenegrina de Pljevlja, para visitar otro proyecto piloto, en el centro de enseñanza secundaria Tanasije Pejatovic, con estudiantes que provienen de zonas urbanas y rurales.

Esta escuela ha implementado una serie de programas de integración. Entre ellos está “Abrimos las puertas”, un proyecto radiofónico en el que participan quince estudiantes y varios profesores. Entre ellos está Ljiljana Bajcetic, profesora de historia.

“Empezamos todo esto en diciembre de 2014, y desde abril trabajamos en ello de manera intensiva. Nuestra primera emisión fue el 23 de abril, el día internacional del libro, y desde entonces emitimos todos los días.”

Los estudiantes preparan todos juntos el programa. Eligen los temas, la mayoría de las veces en función de las noticias. Y una vez al mes tratan el tema de la integración.

Amina Brahic es la coordinadora de los programas de radio:

“Como pueden ver este sitio no es muy grande, pero es interesante, y todo resulta muy espontáneo, lo que hace que nuestro trabajo aquí sea aún más divertido.”

Kanita Sabanovic disfrita con el micrófono en la mano descubriendo el poder de la voz y de la radio:

“Me gusta trabajar para los demás, hablarles y tener influencia en los jóvenes y en el público. Quiero compartir mis experiencias con ellos.”

Cada día, los estudiantes emiten en directo durante media hora. El programa se transmite sólo en la escuela, pero todos los alumnos lo escuchan y lo comentan entre ellos.

“En el futuro nos gustaría conseguir una frecuencia o emitir por internet, nos explica Amina Brahic, la coordinadora de los programas de radio. Queremos que todo el mundo nos pueda oír en la ciudad, y no sólo los estudiantes.”

Esta educación integradora no busca modificar los hábitos de los maestros en un sistema educativo sin cambios. Más bien, pretende transformar profundamente el sistema educativo. Y eso es lo que más aprecian los alumnos.

“Estar integrado significa formar parte de un grupo, dice Aleksandra Aranitovic. Grupo en el que cada cual es respetado por ser quien es.”

La joven Zorana Acimovic considera que una escuela integradora ayuda a todos a sentirse mejor:

“No creo que todas las escuelas se basen en la integración. Creo que estamos construyendo una comunidad basada en una actitud de integración y hoy en día la gente se siente más aceptada.”

“Creo que cada niño debe ser aceptado, concluye Kanita Sabanovic. Una escuela integradora, para mí, significa que todos somos semejantes, todos somos iguales.”