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HSBC: despido de 50.000 trabajadores, incluida la cesión en Brasil y Turquía, y repliegue al sudeste asiático

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HSBC: despido de 50.000 trabajadores, incluida la cesión en Brasil y Turquía, y repliegue al sudeste asiático

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El HSBC eleva hasta cincuenta mil los despidos de aquí a 2017 en todo el mundo, si se tiene en cuenta la cesión de sus filiales de Brasil y Turquía. Así lo anunció el director general del banco británico-hongkonés Stuart Gulliver, en una estrategia de reducción de costes que supone encoger su sector de inversión y concentrarse cada vez más en el sudeste asiático.

Actualmente, el HSBC cuenta con alrededor de 260.000 empleados. Del veinte por ciento de puestos suprimidos, la mitad lo serán en las cesiones en Brasil y Turquía. La otra mitad se repartirá entre 8.000 en el Reino Unido y diecisiete mil en el resto del mundo. En 2010, la entidad todavía contaba con cerca de trescientos mil trabajadores.

“Su negocio aun se sitúa en unos costes demasiado altos y sus resultados están por debajo de lo deseado”, remarca el especialista de la agencia Reuters Steve Slater. “Esto ha suscitado la cuestión de que quizás el banco es demasiado grande para ser gestionado y demasido complejo para generar unos beneficios que los bancos pequeños sí logran”.

No solo la reducción del tamaño del banco está en marcha, sino también el posible traslado de su sede central. La entidad, nacida hace 150 años en Hong Kong y mudada en 1992 a Londres, podría volver a su país de origen. Se decidirá de aquí a finales de año.

“Creo que los inversores están contentos de que, al menos, la dirección reconozca sus fallos y que intente remediarlo sin quedarse sentados sin hacer nada”, analiza desde Hong Kong el agente bursátil Francis Lun, de Securities Limited. “Pero no creo que consigan mucho recortando costes porque ya están en el hueso”.

El gran lastre del HSBC también son sus múltiples escándalos de lavado de dinero, manipulación del Líbor y del mercado de divisas y venta indebida de productos financieros. Su filial suiza acaba de pactar una multa de 38 millones de euros por la captación de clientes para que defraudaran fiscalmente. Precisamente, una regulación más dura en la City londinense le puede hacer volver ahora a Hong Kong.