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Irak al borde del abismo un año después de la caída de Mosul

Hace exactamente un año, Mosul caía en manos de una organización yihadista relativamente desconocida por entonces: el grupo Estado Islámico. La toma

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Irak al borde del abismo un año después de la caída de Mosul

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Hace exactamente un año, Mosul caía en manos de una organización yihadista relativamente desconocida por entonces: el grupo Estado Islámico. La toma de la segunda ciudad de Irak marcó el comienzo de una espiral de violencia sectaria que denuncia Amnistía Internacional en su último informe.

La organización asegura que a los crímenes cometidos por los yihadistas, se suma la brutal venganza de las milicias chiíes contra la población árabe suní por los crímenes del grupo Estado Islámico.

Atrapada en ese fuego cruzado, la población civil no tiene a quién acudir en busca de protección.

Un año después hay pocas imágenes de Mosul. Estas corresponden a un grupo de iraquíes celebrando la vuelta de los yihadistas a Ramadi, la capital de la provincia de Anbar.

Imposible saber cuánto hay de propaganda en estas manifestaciones, lo cierto es que oponerse al grupo Estado Islámico no es una opción para la población.

Más poderoso y organizado que Al Qaeda, la organización funciona más como un Estado que como una nebulosa terrorista, con su capital, su moneda, y su administración.

Impotentes y mal organizadas, las fuerzas gubernamentales iraquíes no han conseguido frenar el avance yihadista.

Amnistía Internacional denuncia en su informe los intentos de tomarse la justica de las milicias chiíes, en posición dominante y respaldadas por el gobierno, que según la ONG sólo han llevado más desgracia y sufrimiento a la población civil.

Para apoyar su denuncia cita, entre otras, una matanza perpetrada en enero de este año para vengar crímenes yihadistas en Barwana. Según Amnistía cabe concluir que entre 56 y 70 hombres suníes fueron ejecutados a sangre fría.

En agosto de 2014, el primer ministro chií Nuri al Maliki se vio obligado a renunciar a su cargo entre críticas por no haber hecho nada en casi una década por aplacar las tensiones entre chiíes y suníes.