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La pobreza infantil en Hungría

Parecen niños como los demás, pero muchos de ellos sólo comen cuando están en la guardería o en el jardín de infancia. El año pasado en Hungría el

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La pobreza infantil en Hungría

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Parecen niños como los demás, pero muchos de ellos sólo comen cuando están en la guardería o en el jardín de infancia. El año pasado en Hungría el 42,2% de los niños menores de 7 años vivían en la pobreza. El país está entre los cinco más pobres de la Unión Europea.

Desde 2008, el Gobierno no ha reevaluado la ayuda a los menores, lo que ha desencadenado la trágica situación actual según la presidenta de Eurochild.

Mária Herczog, presidenta de Eurochild:
“Cada vez hay menos personas que reciben apoyo, y por otro lado cada vez se toman más medidas que afectan precisamente a los más desfavorecidos. Las decisiones políticas castigan básicamente castigan a los pobres, por lo que sus condiciones de vida se deterioran cada vez más.”

La corresponsal de euronews ha hablado con dos familias que viven por debajo del umbral de la pobreza en la Hungría rural. Tienen un equivalente a 50 euros mensuales para alimentar a una familia de cuatro personas. Aunque tienen huerto y gallinas, no es suficiente para garantizar una alimentación adecuada para los niños. Tampoco les da para comprar medicamentos.

Mária Papp, divorciada con dos hijas a cargo:
“Cuando mis hijas empezaron a ir a la guardería, en realidad pasaron más tiempo en casa enfermas. Iban a la guardería dos o tres días, con suerte una semana, y después se ponían enfermas y se tenían que quedar en casa. Esta primavera pasaron 9 semanas enfermas en casa … Biborka tiene intolerancia a la lactosa, por lo que necesita fórmulas especiales para bebés y hay mucha diferencia entre que cuesten 12 euros para 5 días, un euro y medio o nada, si me ayuda un fondo especial para la infancia.”

El pasado octubre, la ONG Fondo para la Alimentación de los Niños puso en marcha un programa piloto para suministrar fármacos a los más desfavorecidos en Bátmonostor, un pequeño pueblo cerca de la frontera sur de Hungría. Tuvo tanto éxito que a partir de julio los pueblos con entre 1.500 y 3.000 habitantes con un generalista y una farmacia, pueden solicitar una ayuda mensual para leche materna y medicinas, como explica Gábor Király, presidente del Fondo:

“Programa de Farmacia para los pobres es muy simple. Le damos el dinero a los médicos, para que puedan comprar medicinas para los niños o las mujeres embarazadas que no tienen suficiente dinero para la medicina que necesitan, de forma que la farmacia pueda dar el medicamento prescrito, y la gente pueda curarse.”

Magdolna Gyulai coordina el programa en Bátmonostor. Asegura que los más necesitados prefieren ocultar sus problemas y son muy reticentes a la hora de solicitar ayuda.

Dr. Magdolna Gyulai:
“La mayoría de las personas se avergüenzan, prefieren esconder el hecho de que no pueden comprar los medicamentos recetados para sus hijos, ya que son los más importante para nosotros. Si no podemos darles nada a ellos, entonces no somos lo suficientemente buenos, hemos fallado como padres. Los niños que pasan hambre tienen más dificultades de aprendizaje son más lentos a la hora de resolver problemas matemáticos, por ejemplo, y tardan más en aprender a leer.
Muchas veces la razón de todo ello es simplemente la inanición. Si hablamos con los padres podemos averiguar la verdad. Cuando dicen cosas como “no tengo tiempo para darle el desayuno”, y en realidad es que no tiene nada que darle.”

Izabella Benedek:
“Creo que mis hijos menores no se dan cuenta de muchos de los problemas, tal vez tengan lo suficiente o no se dan cuenta de la situación. Pero a los más mayores tenemos que explicarles que lo sentimos pero no tenemos dinero para comprar esto o aquello, les decimos: tal vez otro día si conseguimos el dinero.”

El Ministerio de Capacidades Humanas destinó el pasado verano cerca de nueve millones y medio de euros a la alimentación de los menores más desfavorecidos, una forma de reducir la emergencia, que sin embargo no elimina la raíz del problema.