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Napoleón vuelve a Waterloo

Nos hemos colado en los ensayos de la representación para hablar con los aficionados que encarnan a los personajes de Napoleón, Wellington, Blücher y el príncipe de Orange.

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Napoleón vuelve a Waterloo

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Waterloo recuerda la mítica batalla que lleva el nombre de esta localidad belga. Nos hemos colado en los ensayos de la representación para hablar con los aficionados que encarnan a los personajes de Napoleón, Wellington y Blücher.

“Hace 200 años que los historiadores estudian esta batalla que pudo haber terminado de otra forma porque hay muchos factores que influyeron en el resultado, como las condiciones climáticas, ya que las balas de cañón no rebotaban. El emperador además tenía dificultades físicas porque no conseguía montar a caballo. Hay un momento que nadie esperaba y es cuando Blücher llegó al campo de batalla. Hay problemas con el terreno que no permitía a la artillería ser tan eficaz como podría haber sido. Se trata de un conjunto de pequeños factores que provocaron la derrota de Napoléon. Y cuando analizamos 200 años después la pasión y el peso de la epopeya napoleónica nos preguntamos si no ganó después de todo”, explica el actor que representa a Napoléon.

“Él era un producto de su tiempo, era un aristócrata distante, que no parecía que se preocupara mucho por sus hombres, aunque sí lo hizo. Lo que ocurre es que esos días percibió demasiado sufrimiento, vio a muchos de sus amigos heridos. Pero escondió todo eso destrás de una máscara. El hombre tenía otra cara desconocida, la de la tristeza. ‘Al margen de una batalla perdida, no hay nada más deprimente que una batalla ganada’, dijo al ver la sangre derramada”, declara el actor que representa a Wellington.

“Blücher fue el que marcó la diferencia. Si no hubieran llegado los prusianos, Napoleón quizá hubiera ganado. Después de 1815, en París, Blücher solicitó que Napoleón fuera extraditado para que pudiera ser juzgado y colgado. Pero Napoleón lo sabía y se entregó como prisionero de guerra a los británicos”, responde el personaje de Blücher.

“El príncipe de Orange era comandante de las tropas holandesas y belgas, bajo las órdenes de Wellington. Era conocido por su audacia y liderazgo en el frente de batalla. Todo fue bien hasta el final cuando él y su caballo resultaron heridos y la colina del león que está detrás marca el lugar exacto donde recibió un disparo en el hombro. Su padre, el rey Guillermo I, la mandó construir en recuerdo a su hijo”, dice el actor que representa al príncipe de Orange.