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Kajetia, cuna del vino en el este de Georgia

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Kajetia, cuna del vino en el este de Georgia

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En este episodio de Georgian Life, vamos a Kajetia, princial región productora de vino del este del país. Llevan cultivando uvas en esta zona desde hace 8.000 años, lo que hace de Kajetia, según algunos arqueólogos, la cuna del vino.

Más de 100 variedades locales de uvas crecen en el monasterio Alaverdi de San Jorge, cuya historia se remonta al siglo VI. El sistema georgiano de producción de vino ha sido desarrollado por los monjes ortodoxos durante siglos.

“La producción de vino empezó aquí desde los primeros días del monasterio. En Georgia el vino es una tradición. Desempeña un papel importante en la liturgia cristiana e incluso antes de la cristiandad, en las épocas más antiguas, ya era una parte esencial de la vida diariad e la gente”, no explica el padre Gerasime.

Lo que convierte al vino georgiano en único son las ‘kvevris’, las vasijas usadas para la fermentación y almacenaje del vino desde los tiempos antiguos. Aunque las kvevris eran enterradas, los viejos maestros decoraban su superficie con sus patrones que les servían de firma, como símbolo especial de veneración.

Más tarde, el monasterio se abrió a las nuevas tecnologías, pero sigue haciendo parte de su popular vino de ka forna antigua.

“Tradicionalmente las uvas se prensaban con los pies en depósitos de madera. Después, las kvevris son enterradas en el suelo, cubiertas de piedras planas. Cuando están llenas de vino, las sellamos con arcilla fresca y las cubrimos con arena para controlar la humedad”, continua el padre Gerasime.

Cada pueblo de los fértiles valles de Kajetia elabora su propio vino. Esta herencia se ve perpetuada en canciones, poemas y obras de artesanía.

El restaurado pueblo de Sighnaghi es conocido como “La Ciudad del Amor” y es una localidad de artesanos. Para Davit, un tallador de madera local, las uvas son un hilo simbólico que une a todas las generaciones: “En la cultura georgiana lo más importante son los viñedos. Para un campesinos sus parras son lo primero. La familia va después. Así lo decían nuestros antepasados”.

Esta devoción tan especial perdura tras atravesar numerosas dificultades en la historia de Georgia, como las oleadas de invasores que trataron de acabar con esta tradición. Sin embargo, sobrevivió y permanece tan fuerte como siempre.

El viñedo de una familia no sólo produce vino. Los habitantes también hacen unos dulces llamados churchkhelas, bañando nueves en zumo de uva espesado. “Los churchkhelas son buenos para la salud y más nutritivos que el pan. En cada temporada de cosecha, cada familia hace entre 500 y 600”, nos cuenta Kristine. Tras dos semanas secándose al sol, los dulces están listos.

La vid de pasas es también el mejor carbón vegetal para las parrilas en las que se prepara el shashlik, plato principal en cualquier reunión y símbolo de la hospitalidad georgiana, al igual que el vino.

Cuando el vino está listo, cada habitante de Kajetia te dirá que es el mejor del mundo. “Bebamos por el amor en la tierra. Que los cielos hagan nuestras vidas felices y largas”, nos canta uno de los habitantes.

“El vino es un regalo de Dios a través del trabajo de los hombres para hacer que nuestros corazones sean felices, nuestros cuerpos fuertes y nuestras almas puras”, concluye el padre Gerasime.

Hasta aquí nuestro viaje a Kajetia. En el próximo episodio de Georgian Live, viajaremos a Batumi, ciudad georgiana portuaria en el mar Negro.