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El nuevo paso en creatividad musical del Sónar

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El nuevo paso en creatividad musical del Sónar

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Cada tercera semana de junio, los aficionados a la música electrónica del mundo entero tienen cita en Barcelona en el festival Sónar. Se trata de

Cada tercera semana de junio, los aficionados a la música electrónica del mundo entero tienen cita en Barcelona en el festival Sónar. Se trata de tres días que empezaron en 1994 y que, ahora, atraen a más de cien mil personas. Pero el certamen siempre quiso mezlar la parte lúdica con la experimental, como esta instalación efímera de un colectivo berlinés y música del islandés Ólafur Arnalds.

“Al llegar a sus 22 años de vida, el festival Sónar se reinventa y pone la creatividad y la innovación tecnológica en el centro de su programación”, explica el enviado especial de Euronews al certamen. “Con los activistas culturales de la era digital, al lado de músicos y discjockeys de día y de noche en los diferentes espacios de la feria de Montjuïc, en Barcelona”.

Durante la jornada, se puede asistir a algunos de los espectáculos más innovadores del momento en salas casi a oscuras y sin apercibir a los músicos. El artista australiano de láser Robin Fox se ha asociado con el alemán Atom TM para crear el proyecto Double Vision.

“Para mí, la colaboración que él me sugirió me hace poner cuestiones interesantes sobre mi trabajo científico sobre el sonido y lo visual respecto al trabajo más pop de Uwe”, explica Fox. “Y él me convenció de que, juntos, podríamos crear una sinergía que no conseguiríamos de otra manera”.

Detrás de Atom TM se esconde Uwe Schmidt, músico de Fráncfort que desde hace tiempo reside en Chile y que ya estaba presente en la primera edición del Sónar. Es un habitual del certamen y conoce su evolución.

“Sigue siendo un festival, ¿cómo llamarlo?, simpático…”, reflexiona Smicht. “No se ha ido a un lugar obsceno. Porque cierto tamaño involucra cierta obscenidad”.

Este año, el festival ha ampliado su oferta sobre los cambios musicales y la tecnología en su apartado de Sónar+D. El espacio es más grande y reúne a expositores, talleres y conferencias.

También está integrado el Music Hack Day: veinticuatro horas durante las cuales un centenar de ‘hackers’ informáticos de todos los continentes inventan nuevos dispositivos de utilidad musical.

“Luego, hay otros hacks que son más prácticos”, detalla Alba Rosado, del Music Technology Group de la universidad Pompeu Fabra de Barcelona. “Por ejemplo, con unos zapatos interactivos intentan que el zapato te enseñe cómo bailar. Es es uno de los hacks en preparación… Después hay otro justo aquí detrás, donde están haciendo un teclado con copas de vino. Las van a llenar de líquido, las van a calibrar para intentar que cada nota se vea representada en una de las copas”.

Durante la noche, en las grandes naves de L’Hospitalet de Llobregat a cinco kilómetros, se concentran los espectáculos más masivos. Entre los protagonistas de esta edición, se encontraba el dj estadounidense Skrillex y su efectivo Electronic Dance Music (EDM).

Asimismo, la irlandesa Róisín Murphy dio a conocer su nuevo espectáculo de máscaras…

Y, en el apartado de leyendas, un grupo que tuvo su momento de gloria en los ochenta: los ingleses Duran Duran.

“Para nosotros, formar parte de los grandes eventos electrónicos tiene todo el sentido”, comenta a Euronews el teclista de Duran Duran, Nick Rhodes. “Porque siempre tuvimos un gran pie… ¡Aquí está! Este es el pie de este lado de la música”, se exclama cuando ve que el bajista John Taylor enseña su planta del pie a la cámara.

Rhodes y Taylor fundaron hace 37 años el grupo en Birmingham y con el cantante Simon Le Bon fueron uno de los líderes del movimiento de los ‘nuevos románticos’.

En otoño, publicarán un nuevo álbum. Por el momento, reúnen a un público de diferentes generaciones con éxitos de antaño como ‘Notorious’.

“Nos volvimos a reunir hace como nueve años… y el paisaje musical había cambiado…”, recuerda Taylor. “¡Los festivales se habían convertido en algo muy fuerte, particularmente en Europa! Y pensamos, ok, ¿dónde y cómo podemos encajar en todo esto?”.

En el cesped artificial del Sónar Village del día, se vieron pasar otras bandas de otras latitudes como los colombianos Bomba Estéreo…

Y grupos del circuito independiente inglés como los Hot Chip, que con nuevo álbum en las tiendas tocaron dos días seguidos: de día y de noche como invitados especiales del festival.

“No habíamos tocado dos veces seguidas antes”, reconoce el guitarrista de Hot Chip, Al Doyle. “Es nuevo para nosotros. Tenemos que estar seguros de que nos reservamos un poco para no acabar exhaustos antes de nuestro nuevo concierto mañana”.

Además, el teclista Joe Goddard tocó por la noche con su grupo paralelo más disco The 2 Bears. ¿Por qué Hot Chip tituló su último álbum ‘Es que esto tiene sentido’?

“En general, esto resume nuestra carrera que de alguna manera es un poco un sin sentido”, bromea Goddard. “¡Nos dimos por vencidos de seguir buscándolo!”.

Este año, el Sónar volvió a vender más de cien mil entradas. Pero, más que la cantidad, el festival busca no quedar desfasado por los cambios tecnológicos y musicales.