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Crisis griega: ¿Morosos o en quiebra?

En 1981, Grecia, que acababa de restaurar la democracia tras la dictadura de los Coroneles, entró en la historia de la construcción europea al

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Crisis griega: ¿Morosos o en quiebra?

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En 1981, Grecia, que acababa de restaurar la democracia tras la dictadura de los Coroneles, entró en la historia de la construcción europea al convertirse en el décimo miembro de la entonces Comunidad Económica Europea, el gérmen de la UE. 34 años después y tras numerosas etapas en la construcción del sueño europeo, entre ellas una grave crisis económica y financiera, el Ejecutivo griego está haciendo vivir a la Unión su primer desengaño, o por lo menos, momentos de pánico difíciles de olvidar.

Una situación inédita que deja al club comunitario inmerso en la incertidumbre sobre uno de sus miembros, hasta tal punto que ni siquiera hay acuerdo sobre si Grecia está o no en bancarrota, ni sobre las posibles consecuencias que tendrá esta situación.

Jeroen Dijsselbloem. Jefe del Eurogrupo:
“Simplemente enumero los hechos: los hechos son que el programa expira esta noche y según la información que tengo, Grecia entrará en quiebra mañana.”

Jasper Lawler. Analista de mercados:
“Ya son oficialmente morosos del FMI. No significa necesariamente que estén en quiebra, pero están en la misma lista que países como Zimbabue”

Falta por ver la terminología que empleará el Fondo Monetario Internacional y su reacción en los próximos días. Pero una cosa parece cierta, esta situación supone un nuevo revés para la imagen, la credibilidad y la autoridad de la institución.

Pero más allá del préstamo no devuelto al FMI, hay otros en la picota, como el contraído con el Banco Central Europeo. Pero lo que más preocupa son las consecuencias que la crisis helena tendrá en la zona euro, y más en general, en todo el Viejo Continente.
Años después de la adopción de la Moneda Única, no hay mecanismos que contemplen la salida de un país de la zona euro. La única manera de hacerlo sería directamente salir de la Unión. Y Grecia no tiene la intención de hacerlo. El primer ministro lo ha repetido en numerosas ocasiones, y los griegos manifestaban ayer mismo en la calle su apego a UE. Si Grecia tiene que salir, habría que obligarla a hacerlo, otra situación inédita y más que delicada. Por otro lado, parece difícil mantener en la Unión a un país en quiebra que no paga sus deudas. Además del mensaje que enviaría a los demás miembros y a los inversores, muchos temen el efecto contagio. Pero por el momento, lejos de las instituciones, los griegos cuentan con el apoyo de muchos ciudadanos de otros países europeos, como Francia y España.