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Amnistía Internacional: Serbia y Macedonia son el "vertedero" del exceso de refugiados que la UE no quiere recibir

“Serbia y Macedonia se han convertido en el vertedero donde va a parar el exceso de refugiados y migrantes que nadie de la UE parece dispuesto a

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Amnistía Internacional: Serbia y Macedonia son el "vertedero" del exceso de refugiados que la UE no quiere recibir

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“Serbia y Macedonia se han convertido en el vertedero donde va a parar el exceso de refugiados y migrantes que nadie de la UE parece dispuesto a recibir”. Así lo denuncia Amnistía Internacional en un informe presentado este martes. Una descripción que refleja la situación de ambos países, incapaces de controlar el creciente flujo de inmigrantes ilegales que han optado por la “ruta de los Balcanes” para acceder a Europa.

Punto de vista

Si morís aquí no vendrá nadie a preguntar por vosotros

Tratar de llegar a territorio comunitario por mar, desde Libia por ejemplo, se ha convertido en una aventura demasiado peligrosa, como atestiguan los fallecidos en alta mar en los últimos meses.

Tampoco ayuda la larga travesía burocrática que supone solicitar asilo por los cauces legales en la Unión Europea. Por ello, en muchos, casos, especialmente los refugiados sirios, prueban suerte con una opción en principio más segura: una travesía por mar entre Turquía y Grecia, para luego ir por tierra desde la Antigua República Yugoslava de Macedonia hasta Serbia y desde allí intentar acceder a Hungría.

Un limbo legal en los Balcanes que puede convertirse en infierno

Hungría considera excesiva la entrada de inmigrantes indocumentados a su territorio. Según Budapest, en lo que va de año ya son más de 72.000, frente a los 43.000 que lo hicieron en la totalidad de 2014. El Gobierno ha pasado a tomar medidas drásticas, como la aprobación de la construcción de una valla en su frontera con Serbia con el objetivo de frenar su llegada.

Como consecuencia, miles de indocumentados se quedan atrapados en territorio serbio. Según Amnistia Internacional, de las 2.370 personas arrestadas en la frontera entre ambos países en 2010, en la actualidad se ha pasado a más de 60.000.

Sin embargo, el limbo se puede convertir en un infierno. “Las personas refugiadas que huyen de la guerra y la persecución emprenden este viaje por los Balcanes con la esperanza de encontrar seguridad en Europa y se convierten en cambio en víctimas de abusos y de explotación, a merced de unos sistemas de asilo deficientes”, explica Gauri van Gulik, directora adjunta del Programa Regional para Europa y Asia Central de Amnistía Internacional.

“Si morís aquí no vendrá nadie a preguntar por vosotros”

Amnistía Internacional ha recogido numerosos testimonios de emigrantes que recorren la “ruta de los Balcanes” que hablan de detenciones arbitrarias, tratos vejatorios y hasta agresiones por parte de las fuerzas del orden.

“En Gazi Baba (Centro de Recepción para Extranjeros de Macedonia) había unas 400 o 450 personas cuando entramo. Había gente durmiendo incluso en las escaleras, el hacinamiento era terrible. Había colchones en el suelo y en el pasillo”, explicó un refugiado sirio. Otro contó que cuando un grupo de sirios amenazó con hacer una huelga de hambre, un policía les dijo: “Si morís aquí no vendrá nadie a preguntar por vosotros. Nos desharemos de vuestros cadáveres.”

Otro testigo dijo a Amnistía Internacional que cerca de la frontera con Hungría, la policía de fronteras serbia amenazó con devolver a su grupo a Serbia si no pagaban 100 euros cada uno.

Además, un refugiado afgano contó que la policía macedonia devolvió “en caliente” a su grupo a Grecia. “Vi a hombres brutalmente golpeados. Pegaron a mi hijo de 13 años. También me pegaron a mí”, aseguró.

Amnistía Internacional culpa a la UE

Las solicitudes de asilo en territorio comunitario deben ser procesadas en el primer país de la Unión Europea al que llegan los demandantes. En la mayoría de casos se trata de Grecia. Sin embargo, el proceso es complejo y el gran número de solicitantes ralentiza el procedimiento, por lo que los inmigrantes deciden seguir adelante.

Sin embargo, en Serbia y Macedonia no corren mejor suerte. En 2014, según AI, únicamente 10 solicitantes de asilo lograron el estatuto de refugiado en Macedonia y una única persona lo hizo en Serbia.

Según Amnistía Internacional, “el número cada vez mayor de personas migrantes y refugiadas que emprenden la ruta de los Balcanes es consecuencia del fracaso en general de la política de migración y asilo de la UE, sobre la que Serbia y Macedonia no tienen ningún control. Hacer recaer la responsabilidad principal de tramitar las solicitudes de asilo en el primer país de entrada de la UE y limitar las vías de entrada seguras y legales han impuesto una presión insostenible en los márgenes externos de la Unión y en los Estados vecinos”.

Además, Gauri van Gulik concluye: “A medida que aumenta el número de refugiados, solicitantes de asilo y migrantes vulnerables atrapados en una tierra de nadie en los Balcanes, crecen las presiones sobre Serbia y Macedonia. Estas tensiones, como las que sufren Italia y Grecia, sólo pueden resolverse con un replanteamiento mucho más amplio de las políticas de migración y asilo de la UE”.