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Las dos caras de la moneda de la crisis griega

Quienes pueden se han lanzado a una frenética carrera por comprar joyas y electrodomésticos por si al final sucede lo que muchos temen. Que la Unión

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Las dos caras de la moneda de la crisis griega

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Quienes pueden se han lanzado a una frenética carrera por comprar joyas y electrodomésticos por si al final sucede lo que muchos temen. Que la Unión Europea fuerce a Atenas a quedarse con un porcentaje de sus depósitos bancarios para ayudar a pagar la abultada deuda del país.

Como le ocurrió a Chipre en 2013.

“Los primeros dos días después del cierre de los bancos no tuvimos ningún cliente”, cuenta este vendedor. “Después de los rumores de retenciones en los depósitos, la gente ha empezado a comprar electrodomésticos. Ahora hemos doblado nuestros beneficios. Por supuesto, no hay efectivo…”

Mientras la gente de posibles se inclina por el oro como valor refugio, el mercado de Varkakeios de Atenas y las tiendas de ropa de la calle Ermu siguen vacías. Aquí la gente tiene miedo.

“No sabemos lo que nos va a pasar”, dice este pescadero. “La gente está preocupada y frustrada. Intentan entender lo que pasa, intentan aceptar que otra persona controla sus carteras”.

“Nada ha cambiado con el control de capitales porque ya estábamos acostumbrados a vivir con muy poco”, se queja esta chica. “Pero ahora la vida es aún más difícil para los que esperan en los cajeros. Hay tanta gente sufriendo y es tan triste, volvemos a una época de oscuridad”.

Hay quienes incluso prepagan sus impuestos ante la posibilidad de que una quiebra bancaria pulverice sus ahorros.

La demanda de cajas de seguridad se ha disparado. Los griegos prefieren guardar efectivo y bienes de valor en cualquier sitio que no sea su banco.

“Hace algún tiempo era un lujo, ahora es una forma de escape. Los griegos temen el recorte de sus depósitos. Por ello compran lavadoras, neveras y televisores con sus tarjetas de crédito. Así, mientras algunos comercios no tienen clientes, otros marchan de maravilla”.