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Toma tu cruz y sígueme… ¡en twitter!

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Toma tu cruz y sígueme… ¡en twitter!

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En Francia, en una iglesia católica de Lyon, un feligrés se queda un tanto sorprendido al entrar en una capilla donde puede manipular un joystick en forma de crucifijo y generar vitrales de manera aleatoria, o participar en una oración de los fieles vía Twitter. Más que un escenario futurista, esta puesta en escena es una muestra de los esfuerzos que la Iglesia hace para ponerse al día en la utilización de las nuevas herramientas de comunicación que la tecnología le ofrece.

Adaptándose a los nuevos tiempos, la Iglesia católica integra cada vez más las tecnologías digitales y las estrategias de comunicación propias de Internet. Si bien la Iglesia se ha servido de la radio y la televisión para difundir la fe católica, para retransmitir la misa dominical o generando contenidos de divulgación religiosa, ahora es interesante cuestionar cómo utiliza o puede utilizar las posibilidades de difusión que proporcionan las redes sociales y las Nuevas Tecnologías de Información y Comunicación (NTIC).

Internet tiene un alcance global. Es un medio de comunicación rápido y eficaz cuyo soporte son las pantallas en todas sus modalidades. Por ello la construcción de un lenguaje audiovisual juega un papel primordial en la transmisión de todo tipo de contenidos. Mediante el ordenador, la tableta o el teléfono, el mensaje se multiplica al publicarlo y compartirlo. Y pareciera que la Iglesia católica ha reparado en el potencial que estas tecnologías tienen para llegar a las nuevas generaciones. Aprovechar el poder de transmisión de las redes sociales y de las NTIC significa lograr un poder de convocatoria infinitamente superior al del tradicional campanario.

Para no perder influencia, ni quedarse atrás en el terreno digital, la Iglesia católica ha lanzado diferentes plataformas en la red con aplicaciones que incluyen la confesión virtual mediante el teléfono inteligente o un Podcast audio con la oración del evangelio de cada día. Los creyentes pueden rezar ante la tumba de Juan Pablo II a cualquier hora del día gracias a una webcam conectada online.

Además está la adoración eucarística por Internet las 24 horas y un sitio Web de curas online cuya página de Facebook gusta a más de 45.000 personas. El Papa Francisco escribe casi a diario en su microblog de Twitter. Su cuenta @Pontifex_es tiene más de 9,31M de seguidores. Jorge Mario Bergoglio aseguró recientemente que es importante “la atención y la presencia de la Iglesia en el mundo de la comunicación”, para dialogar con los hombres y llevarles al encuentro de Cristo.

Y sin embargo, la idea de un culto virtual nos hace pensar en las nuevas prácticas de los usuarios, ¿se trata también de fe virtual. ¿Puede el creyente prosternarse ante el ordenador con la misma devoción que ante el sagrario? ¿Es la Web compatible con los misterios de la fe? El penitente que se confiesa asistido por su iPhone ¿hace realmente un acto de contrición? En todo caso, millones de personas se acercan a los nuevos medios y practican una nueva forma de vivir la fe católica.

Fue con este espíritu renovador, que la Iglesia de Sainte-Blandine de Lyon organizó un maratón creativo con artistas, comunicadores y geeks informáticos. El objetivo era lograr prototipos que desde la cultura digital propusieran una reinterpretación menos solemne de la fe y el culto.
El encuentro llevaba por título ambiguo y provocador: Hack My Church. Un concepto de difícil traducción, y que podríamos pasar a nuestro idioma como “Piratea, Ocupa Mi Iglesia” y que corresponde, según los organizadores, a la idea de trastocar creativamente las prácticas tradicionales del culto católico, con propuestas que iban desde un rosario “online”, hasta un videojuego basado en el catecismo, o un rosetón digital…

Para Pierre Durieux, director del gabinete del arzobispo de Lyon, el principio de crear redes por Internet está relacionado directamente con el espíritu religioso que consiste en ligarse unos con otros. Él afirma que todo líder religioso busca seguidores, y que Jesús fue el primer community manager al pronunciar las palabras ¡Déjalo todo y sígueme!

Además, evoca el concepto de la noosfera como una prefiguración profética de Internet. El teólogo jesuita Pierre Teilhard de Chardin desarrolló el concepto de Vladimir Ivanovich Vernardsky. La noosfera sería una etapa avanzada de la evolución de la Humanidad, un espacio virtual en el que ocurren todos los fenómenos del pensamiento y la inteligencia.

Las propuestas originales de la parroquia de Sainte-Blandine contrastan con la vecina Saint-Georges, donde aún se practica el rite lyonnais, un rito romano con liturgia en latín cantado, órgano y sacerdote de espaldas a los fieles.

Para no perder influencia, ni poder, la Iglesia se encamina irremediablemente hacia la revolución 3.0, que supone una comunicación de ida y vuelta, donde el internauta se puede convertir en productor de contenidos y compartirlos al instante.

Al adentrarse en Internet y adoptar la mecánica participativa de Twitter y Facebook, ¿la Iglesia estaría dispuesta a dejar la rigidez jerárquica? Las redes sociales facilitan una interacción más igualitaria, en contraste con las estructuras tradicionalmente verticales de la Iglesia. ¿Estará dispuesta esta institución a dar ese salto? Esto sólo se verá con el tiempo y con la manera en que la Iglesia afronte el reto de la participación colectiva que suponen las redes sociales.