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Los musulmanes de todo el mundo celebran el Eid al Fitr, la fiesta del fin del ayuno del Ramadán.

En Jerusalén, centenares de fieles palestinos rezaron en la mezquita de Al Aqsa.

“Si Dios quiere, el Eid volverá otra vez. Si Dios quiere, en el próximo Eid la nación musulmana obtendrá la victoria, los palestinos y los árabes se unirán”, declara Muhammad Marawa, vecino de Jerusalén.

Los vecinos del barrrio Shijaiyah de Gaza, una zona devastada durante la guerra del pasado verano, participaron en el rezo del Eid, presidido por el líder de Hamás, Ismail Haniyeh.

Las heridas permanecen abiertas. Más de 2.200 palestinos murieron en el conflicto. En el lado israelí, 73 personas perdieron la vida, la mayoría soldados.

Triste fiesta del fin del Ramadán para miles de sirios, cuyas vidas se han truncado a causa de la guerra. En el campo de refugiados de Zaatari, en Jordania, el sentimiento es de pérdida.

“Juro por Dios, que en este Eid nos sentimos muy lejos de nuestros hijos. (…) Lejos de nuestros hijos, lejos de nuestro país”, dice entre lágrimas Mohammed Al-Hiraki, refugiado sirio de Daraa, en Jordania desde enero de 2013.

Los musulmanes de Egipto han celebrado el Eid al Fitr, que pone fin al mes sagrado del Ramadán, de la manera tradicional: con rezos, reuniones familiares, llenas de ricos manjares, y con regalos para pequeños y mayores.