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Burundi, la violencia que no cesa

La violencia que vive en estos momentos Burundi se desató cuando el pasado mayo el presidente Pierre Nkurunziza anunció que se presentaría a un

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Burundi, la violencia que no cesa

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La violencia que vive en estos momentos Burundi se desató cuando el pasado mayo el presidente Pierre Nkurunziza anunció que se presentaría a un tercer mandato.

Sus opositores alegaron que esa decisión violaba la Constitución del país, que limita a dos las legislaturas de un Jefe de Estado.

Nkurunziza insistió en que podía hacerlo porque para el primer período había sido nombrado directamente por el Parlamento, sin que mediaran elecciones.

Tras conseguir el respaldo del Tribunal Constitucional, su vicepresidente abandonó el país. Denunció que los jueces habían sufrido enormes presiones, incluso amenazas de muerte para dar el visto bueno a la candidatura.

Desde su independencia de Bélgica en 1962 este pequeño país africano ha vivido una violenta sucesión de matanzas y golpes de Estado.

Cientos de miles de personas han muerto en los enfrentamientos entre la minoría tutsi, que han dominado la escena política y militar, y los hutus, que representan el 85 por ciento de la población. Dos grupos étnicos en realidad “inventados” por los colonizadores belgas.

El acuerdo de paz de Arusha, promovido por el presidente sudafricano Nelson Mandela en el año 2000, aspiraba a implantar un sistema democrático de alternancia entre ambas poblaciones. Constituyó un paso importante, pero no incluía pactos de alto el fuego con ninguno de los principales grupos guerrilleros. Su aplicación se fue retrasando mientras la guerra civil proseguía.

En 2004, Naciones Unidas se involucró en la búsqueda de una salida pacífica. Al año siguiente, Pierre Nkurunziza tomó posesión de la presidencia en lo que sería su primer mandato. En 2006 comenzaron los trabajos para la reconstrucción del país.

El alto el fuego acordado en septiembre de 2006 entre el Gobierno y el grupo armado Fuerzas de Liberación Nacional nunca fue llevado a la práctica en su totalidad La violencia desde entonces no fue eliminada completamente del mapa burundés.

El estallido de nuevos tumultos ha forzado la huida de unas 200mil personas hacia los países vecinos. Movimientos que incrementan la amenaza de crisis en los campos de refugiados así como de extensión de la violencia al resto de esta inestable región.

Tuit del presidente Ngurunziza sobre el último día de campaña electoral el pasado viernes 17 de julio

Tuit del líder opositor Agathon Rwasa contra un tercer mandato del presidene burundés