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Rosetta, más cerca que nunca del sol

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Rosetta, más cerca que nunca del sol

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La sonda espacial lleva más de un año orbitando en torno al cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko. Este jueves, a las 4:03 CET, el cometa alcanzó el perihelio, el punto de su órbita más próximo al sol.

En ese preciso momento el cometa se encontraba a 186 millones de kilómetros del sol. Junto a él Rosetta y, en su superficie, Philae, el pequeño módulo que se posó sobre él el pasado 12 de noviembre.

El cometa 67P empezará ahora a alejarse, siguiendo su órbita elíptica de seis años y medio en torno al sol.

La Agencia Espacial Europea explicará sus conclusiones en directo, a las 15:00 CET, en Google Hangout.

Todo el mundo está invitado a enviar sus preguntas utilizando el hashtag: #AskRosetta

El perihelio podría revelar más sobre el nacimiento de nuestra galaxia

Los científicos esperan que, al acercarse al sol y elevar su temperatura, el cometa aumente su actividad y expulse, además de gases, partículas y fragmentos que proporcionen nuevas pistas de la formación de nuestro sistema solar.

Aunque en su superficie, el módulo Philae ha permanecido en silencio durante el último mes. Sin embargo, Rosetta sí será capaz de recoger partículas.

La ESA ha decidido tomar precauciones y mantenerla a una distancia de seguridad de algo más de 300 kilómetros para que la sonda espacial no sufra posibles impactos de fragmentos expulsados por el cometa.

Los instrumentos de Rosetta pueden capturar partículas incluso a esta distancia, pero con menor concentración. El problema es que “podría no recoger las partículas más interesantes”, afirma Mark McCaughrean, asesor científico de la Agencia Espacial Europea.

Gracias a las fotografías tomadas por Rosetta los científicos podrán comparar la apariencia del cometa antes y después de su paso por el perihelio. Estas imágenes, las muestras de gas y otras mediciones podrían proporcionar más información sobre la composición del cometa y su ciclo.

Philae se encuentra en la superficie del cometa desde el 12 de noviembre de 2014. Un problema en los arpones de anclaje hizo que no pudiera aterrizar en la zona prevista. Lo hizo a más de un kilómetro de distancia en un área sin la luz solar necesaria para recargar sus baterías. Ha estado en hibernación durante siete meses durante los cuales ha conseguido contactar con Rosetta en ocho ocasiones. Pero desde el 9 de julio, que fue cuando envió su última señal, ha permanecido en silencio.

“Philae puede estar activo, pero como no ha habido contacto no sabemos nada sobre su estado”, explica el jefe de la misión Rosetta, Patrick Martin.

Cuando el cometa se aleje del sol y las tormentas de gas remitan, los científicos volverán a acercar a Rosetta al cometa para intentar restablecer el contacto con el pequeño robot.