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La crisis migratoria se desborda en Berlín

La crisis migratoria en Europa se deja sentir especialmente en Berlín. La ciudad alemana gestiona como puede la llegada de 35.000 solicitantes de

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La crisis migratoria se desborda en Berlín

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La crisis migratoria en Europa se deja sentir especialmente en Berlín.

La ciudad alemana gestiona como puede la llegada de 35.000 solicitantes de asilo. Muchos carecen de papeles, no hablan alemán ni inglés y tienen que esperar varios días antes de que se estudie su solicitud.
Varias asociaciones critican la gestión de las autoridades, completamente desbordadas desde principios de agosto. En el centro de Berlín, la ong local Moabit hilft atiende en un centro improvisado a los niños.

“Estoy echando una mano aquí porque soy educadora y es donde puedo implicarme más”, explica una voluntaria. “Vamos a ver a las familias y les explicamos que existe esta posibilidad, y después, algunas madres vienen y nos dejan a los niños o vienen con ellos.”

Además de distribuir ropa y pañales, las asociaciones han puesto en marcha un centro sanitario donde se turnan médicos voluntarios.

“Tratamos un poco de todo, explica una de las facultativas, pero el 97% de los casos son consecuencias del movimiento migratorio, me refiero a heridas en los piés, ampollas, hongos que se propagan hasta los huesos, infecciones. También hay muchos enfriamientos, dolores de garganta, niños con fiebre alta, además de menores y adultos con lombrices. Estos son los casos más frecuentes.”

Alemania espera recibir este año hasta 800.000 solicitudes de asilo, una cifra record para la primera economía y país más poblado de la UE.

Los inmigrantes proceden de varios países, hay afganos, pakistaníes, iraquíes e iraníes, pero no todos serán considerados refugiados.

Muchos obtienen papeles provisionales, son alojados en hoteles y tienen que volver a las colas para obtener documentos definitivos. Es el caso de esta familia de Deraa, en Siria.

Sin entrar en detalles sobre su periplo, este inmigrante nos cuenta, con ayuda de un traductor, que llegaron con traficantes y sufrieron mucho. Su viaje duró un mes y un día.

Hace dos o tres días que esperan pero aún no tienen todos los papeles. Los bombardeos del régimen, añade su mujer, acabaron con toda su familia. Sólo sobrevivieron ellos.

Muchas familias duermen en los parques de Berlín. Los voluntarios nos dicen que ofrecerles alojamiento puede ser considerado “secuestro”. En ocasiones, la descoordinación entre la ayuda oficial y la de los voluntarios marca el paso.