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Nueva marcha de refugiados hacia la frontera austríaca

A gritos de “queremos autobuses”, cientos de personas han imitado el éxodo del viernes con la esperanza de que el gobierno húngaro vuelva a fletar

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Nueva marcha de refugiados hacia la frontera austríaca

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A gritos de “queremos autobuses”, cientos de personas han imitado el éxodo del viernes con la esperanza de que el gobierno húngaro vuelva a fletar autocares.

El jefe de la policía ha dicho que esa iniciativa no volverá a repetirse: “no habrá más vehículos para transportar a los refugiados que marchan por la autopista hacia Viena”, ha declarado Karoly Papp a la agencia oficial de prensa MTI.

La incertidumbre de las miles de personas que aguardan un tren en la estación de Keleti de Budapest es total produciéndose estampidas y peleas cuando, finalmente, las autoridades decidieron, ayer por la noche, autorizar la salida de varios trenes con dirección a Austria.

La ONG húngara Migration Aid mostraba su alivio a través de su cuenta de twitter:

Orbán: “El peso de la inmigración es inconmesurable”

El primer ministro húngaro ha acusado a la Unión Europea de estar subestimando la cantidad de refugiados que llegarán. “No estamos hablando de 150 000 que podemos repartirnos a través de un sistema de cuotas o de 500 000 como está dejando entender Bruselas, sino de varios millones, puede que 10 millones. El peso de la inmigración es inconmesurable”, ha dicho, este sábado, Viktor Orbán.

El jefe del gobierno húngaro ha explicado que “a partir del 15 de septiembre, con el permiso del Parlamento, el Ejército va a comenzar a controlar la totalidad de las fronteras. La única solución que les queda, ha dicho, para que el país no se paralice a causa de los migrantes.”

Y a la espera de sellar la frontera sur con Serbia, miles de policías húngaros intentan acantonar a los refugiados en el centro de Roszke del que apenas pueden salir. Los que lo consiguen son devueltos por los agentes a esta zona fronteriza, una especie de tierra de nadie convertida en el tapón sur de la zona Schengen.

Esta madrudaga, la investigadora y miembro de Amnistía Internacional, Barbora Cernusakova, exponía en su cuenta de twitter la situación que se vive en Roszke. Cientos de refugiados acampan a la intemperie en una noche fría rodeados por policías: