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Crisis migratoria: Dublín, en el centro de las críticas

Huir de la policía para no ser registrado. No es el caso de todos, pero muchos refugiados intentan evitar a todo precio los centros de registro

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Crisis migratoria: Dublín, en el centro de las críticas

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Huir de la policía para no ser registrado. No es el caso de todos, pero muchos refugiados intentan evitar a todo precio los centros de registro, sobre todo este de Roszke, cerca de la frontera húngara con Serbia, en la ruta de los Balcanes.

Punto de vista

La Regulación de Dublín ya no funciona. Algunos Estados miembros con fronteras exteriores han dejado de registrar a los inmigrantes porque ya no tienen medios para hacerlo.

Mark Kekesi, voluntario de la ONG ‘Migrant Solidarity’ explica por qué: “Los refugiados tienen miedo de que les tomen las huellas dactilares en Hungría porque son muy conscientes del hecho de que si su huella dactilar se registró en Hungría, legalmente cualquier país de Europa occidental puede devolverles a Hungría”.

En efecto, la Regulación de Dublín establece que un solo Estado entre los signatarios de la Convención, es responsable de una solicitud de asilo. El objetivo es evitar abusos y que la misma persona presente varias solicitudes. Por tanto, la suerte se decide en el Estado donde se registra al refugiado, excepto si se trata de menores o de reagrupación familiar. La aplicación de la Regulación de Dublín es posible gracias a Eurodac, un banco de datos que permite comparar las huellas dactilares de los solicitantes de asilo e inmigrantes clandestinos.

Eso permite la cooperación entre los 32 países signatarios, es decir, todos los miembros de la Unión Europea además de Islandia, Noruega, Lichtenstein y Suiza.

Pero con la crisis migratoria, el principio de país de entrada ha puesto bajo una enorme presión a los países con fronteras exteriores, como destaca la eurodiputada búlgara Iliana Iotova:
“La Regulación Dublín ya no funciona. Algunos Estados miembros con fronteras exteriores han dejado de registrar a los inmigrantes porque ya no tienen medios para hacerlo”.

Además, según Sergio Carrera, del Centro de Estudios Políticos y Sociales CEPS, el procedimiento de Dublín no garantiza suficientemente el derecho de asilo: “Si por ejemplo en Grecia una persona solicita asilo y Grecia decide que esta persona no es un refugiado, si esta señora o este señor va a Alemania, las autoridades alemanas no pueden analizar otra vez una solicitud de asilo, reconocen que no es un refugiado”.

Dublín también ha provocado divisiones entre los países miembros, algunos han comenzado ya a devolver refugiados a los países de entrada. Además, las diferentes condiciones de asilo han lanzado a las carreteras a cientos de refugiados, como aquí, en Dinamarca, donde los inmigrantes se han negado a solicitar asilo. Prefieren ir a Suecia, donde la política de inmigración es menos restrictiva.