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¿Quién es el Homo naledi?

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¿Quién es el Homo naledi?

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Un equipo internacional de científicos ha hecho público el descubrimiento de una nueva pieza del puzzle de la evolución que tiene como culminación por el momento momento la aparición del hombre actual, el Homo sapiens. El hallazgo, presentado en el Congreso de la Sociedad Europea para el Estudio de la Evolución Humana que tiene lugar en Londres, ha generando una gran expectación.

El Homo naledi, descubierto en las cuevas Rising Star de Sudáfrica – lugar que le ha dado nombre ya que naledi significa “estrella” en sesotho, lengua local – está considerado como una nueve especie de homínido que mezcla rasgos tanto de los Homos de los que venimos como del conocido Australopitecus.

Su descubrimiento, con unas excavaciones financiadas en parte por National Geographic, tuvo lugar en 2013 y se encontraron más de 1.500 fósiles de 15 individuos, desde niños hasta adultos. La variedad y cantidad han permitido a los investigadores realizar un estudio detallado que ha dado lugar a una descripción concreta.


Mitad hombre mitad chimpancé con un tercio de nuestro cerebro

El tamaño medio de un Homo naledi es de 1,50 metros y su peso de es de 50 kilos. Su tronco tiene forma de embudo, lo que le acerca al Australopithecus o a los simios actuales, a diferencia de los Homos, con forma de barril. Sin embargo, tiene un cráneo pequeño, con una capacidad cerebral de un tercio de la del hombre actual. Este rasgo le acercaría a los primeros Homos, como el hábilis o el erectus.

No obstante, los rasgos más destacables son sus extremidades, “prácticamente iguales a las de los humanos modernos”, como explica Markus Bastir, investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Espala y coautor del estudio publicado por la revista eLife que describe al nuevo miembro de la familia de los homínidos.

Además, “tanto la muñeca como la palma de la mano son muy modernos, lo que indica que pese a que no se han encontrado herramientas en el yacimiento, con esa autonomía podría utilizarlas perfectamente”, continúa Bastir, que además añade que “los pies también son como los nuestros, salvo que los dedos son ligeramente curvos, lo que significa que estaban adaptados para vivir en los árboles y en la tierra”.

La mezcla hace que muchos investigadores crean que el Homo naledi tuvo lugar en un momento de la evolución humana cercano a la separación de los Australopitecus y los homínidos de tipo Homo, hace entre 2,5 y 2,8 millones de años. No obstante, no se ha realizado ninguna prueba ni estudio de datación sobre los restos ni su entorno que puedan dar pistas más concretas.

¿Una especie que enterraba a sus fallecidos?

La singularidad del hallazgo no se limita únicamente a las características de este nuevo homínido, sino que la disposición de los fósiles encontrados lleva a pensar que el lugar en el que que fueron hallados pudiera ser una cámara funeraria.

Para acceder a la cámara de los restos hay que recorrer casi 100 metros de cueva, subir por una pared y después deslizarse por una grieta, similar a la boca de un buzón según los investigadores. Esta forma de acceder es la única posible y según los estudios geológicos es la única que existía cuando los cuerpos fueron depositados allí.

Los fósiles están en buen estado, sin marcas de hubiesen sido devorados por animales u otros congéneres que los hubiesen llevado allí a tal efecto. Tampoco hay rastros de corrientes de agua que los pudiesen haber depositado en la cámara. Descartadas pues estas opciones y dada la dificultad para acceder al lugar, una gran parte de los investigadores defiende la idea de que se trate de una cámara funeraria. Pese a que se trata únicamente de una hipótesis, no deja de ser sorprendente ya que esta conducta, la de los rituales funerarios, se ha atribuido siempre a seres humanos más modernos y con mayor capacidad cerebral. No obstante, aunque quedan dudas al respecto, como descifrar, si realmente se tratase de una especie de cementerio, cómo podían trasladar los cuerpos hasta la cámara en plena oscuridad.