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Hungría: las ONG no pueden acercarse a la zona fronteriza con Serbia

A penas quedan unas horas para que Hungría selle su frontera con Serbia. Miles de refugiados se apresuran para atravesarla antes de que, mañana, se

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Hungría: las ONG no pueden acercarse a la zona fronteriza con Serbia

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A penas quedan unas horas para que Hungría selle su frontera con Serbia. Miles de refugiados se apresuran para atravesarla antes de que, mañana, se erijan los pocos metros de valla que aún quedan por construir impidiéndoles continuar su viaje hacia Europa central.

El martes, solo podrán entrar aquellos refugiados que soliciten, previamente, asilo en las oficinas establecidas en la frontera donde no hay prevista ninguna zona de tránsito. Los refugiados deberán esperar en suelo serbio.

“Desde principios de año, 191 702 personas han penetrado de manera ilegal en nuestro país, aseguraba esta mañana el director de la policía fronteriza”, Laszlo Balazs.

Ayer, los agentes registraron a 5 809 personas. Este lunes, hasta las doce del medio día, ese cifra era de 3 280 personas.

Un éxodo del que no queda ni rastro en el tristemente famoso campo de refugiados de Roszke. Las autoridades húngaras han fletado decenas de autobuses y trenes para transportar a todos los refugiados hacia la frontera con Austria y vaciar el país de migrantes antes de que entren en vigor las nuevas leyes para regular la inmigración.

El periodista húngaro Szabolcs Panyi del periódico Index contaba en su cuenta de twitter que los trabajadores de las ONGs no pueden acceder a la frontera donde la situación se degrada:

El flujo de refugiados que se agolpa en la frontera austríaca hace temer desbordamientos, por ello, Austria ha imitado a Alemania instaurando controles en su frontera de manera temporal.

Eslovaquia, también, ha reforzado el control de sus fronteras con Hungría y Austria.

La justicia austríaca crea un precedente contra el protocolo de Dublín

Mientras el aparato de seguridad de los estados de Europa central se moviliza, la justicia austríaca ha creado un precedente. Un tribunal ha anulado la orden de expulsión de una mujer afgana y de su hijo que pidieron asilo en Hungría en 2014. El veredicto estipula que no pueden ser expulsadas en virtud del protocolo de Dublín (la demanda de asilo debe ser tramitada en el primer país de la zona Schengen en el que el refugiado es registrado) puesto que “Hungría no respeta las leyes europeas de derechos humanos”. En la sentencia, el juez asegura que esas dos personas “habrían sufrido maltrato” en Hungría.

Así lo cuenta el periodista del periódico Index, Joob Sándor: