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Los 30 años de singladura del Espacio Schengen

La idea de una Europa sin fronteras existe desde la creación de la Comunidad Económica Europea, pero no se concreta hasta 30 años después. En 1984

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Los 30 años de singladura del Espacio Schengen

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La idea de una Europa sin fronteras existe desde la creación de la Comunidad Económica Europea, pero no se concreta hasta 30 años después. En 1984 una serie de huelgas de transportistas que paralizan la frontera entre Francia e Italia aceleran las cosas. Un año después, el 14 de junio de 1985, se firma en la localidad de Schengen, en Luxemburgo, el acuerdo del mismo nombre entre cinco de los Estados de la CEE: Francia, Alemania, Holanda, Luxemburgo y Bélgica. Entra en vigor once años después, concretamente el 26 de marzo de 1995. Con la incorporación de España y Portugal, siete Estados de la UE suprimen sus controles fronterizos dentro de la zona Schengen.

Poco a poco, los Estados signatarios se multiplican. Actualmente hay 26 miembros. El espacio Schengen garantiza la libre circulación a más de 417 millones de ciudadanos de la UE y a muchos nacionales de terceros países, legalmente presentes en el territorio de la UE. De los 28 Estados miembros de la Unión, 22 están en el espacio Schengen. Cuatro no son miembros de la UE, pero forman parte de la Asociación Europea de Libre Intercambio. Otros tantos esperan entrar, y dos, Irlanda y el Reino Unido, han decidido no formar parte.

La legislación comunitaria permite a los ciudadano de la UE circular libremente dentro del espacio Schengen, presentando simplemente un documento de identidad. Pero no se trata de un acuerdo “intocable”. La legislación actual permite a las autoridades nacionales “reintroducir excepcional y temporalmente controles fronterizos internos en caso de grave amenaza para la seguridad o de deficiencias graves en las fronteras exteriores.

Después de la Primavera Árabe, en 2011, la Comisión aceptó por ejemplo la introducción temporal de los controles fronterizos en Francia, ya que Italia estaba proporcionando permisos de residencia temporales a los inmigrantes que desembarcaban masivamente en Lampedusa.

Desde entonces, aunque muchos dirigentes europeos piden modificaciones urgentes, el acuerdo sigue en vigor. En cambio, en las fronteras exteriores de la Unión, los controles se endurecen a pasos agigantados. Algunos países, como Hungría, han optado por levantar alambradas de espino, como las que existen en los enclaves españoles de Ceuta y Melilla.