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Legislativas anticipadas en Grecia, la arriesgada apuesta de Tsipras

Convocar elecciones anticipadas es una apuesta arriesgada para el primer ministro griego, Alexis Tsipras. El día que dimitió explicó así sus razones

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Legislativas anticipadas en Grecia, la arriesgada apuesta de Tsipras

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Convocar elecciones anticipadas es una apuesta arriesgada para el primer ministro griego, Alexis Tsipras. El día que dimitió explicó así sus razones:
“Ustedes con su voto decidirán si el acuerdo que hemos negociado reúne las condiciones para salir del atolladero y contribuir a reactivar la economía, y si este acuerdo nos ayudará a acabar con el memorando y las crueles medidas de austeridad”.

Acabar con la austeridad fue el argumento electoral que dio la victoria al líder de Syriza siete meses antes. Para el futuro primer ministro, se convirtió también en un mandato, al afirmar:
“El veredicto del pueblo acaba sin ninguna duda con el círculo vicioso de la austeridad en nuestro país”.

Pero la realidad es más compleja. Tras una larga serie de idas y venidas a Bruselas sin llegar a ningún acuerdo con los acreedores de Grecia, el 29 de junio el Gobierno cierra los bancos para frenar la fuga de capitales que se acelera al mismo ritmo que aumenta la incertidumbre sobre la permanencia de Grecia en el euro. El país incurre en el impago de uno de los plazos al FMI.

Días después, los griegos rechazan ampliamente, en referéndum, el programa del Eurogrupo del 25 de junio, con más medidas de austeridad.

Pocas horas más tarde, Yanis Varufakis, el ministro de Finanzas y bestia negra del Eurogrupo dimite. Muchos lo perciben como un cambio de rumbo…

Efectivamente, el 13 de julio el Eurogrupo sella un acuerdo con Atenas que permite a Grecia quedarse en el euro y un tercer plan de rescate 86 mil millones de euros a cambio de enormes sacrificios.

En agosto, el Parlamento griego aprueba el acuerdo, pero el voto pone de manifiesto la profunda fractura en Syriza: 43 de sus diputados se abstienen o votan en contra. Veinticinco de ellos deciden seguir a Panayotis Lafazanis, exministro de Energía, para formar un nuevo partido, Unidad Popular, que se convierte en la tercera fuerza en el Hemiciclo.

Privado de facto de su mayoría parlamentaria, el primer ministro no tiene elección: si quiere permanecer en el poder, tiene que convocar elecciones anticipadas. Las reformas más dolorosas, como las nuevas subidas de los impuestos y la bajada de las pensiones, están previstas para octubre. Y obtener la confianza de los griegos después sería más difícil.

Eleni Rizopoulou. euronews, Lyon:
Vamos ahora a Atenas, con nuestro corresponsal, Stamatis Giannisis.
Stamatis, cúales son las últimas novedades de la campaña electoral en Grecia? ¿Qué muestran los sondeos?

Stamatis Giannisis. euronews, Atenas:
Después de 20 sondeos a nivel nacional realizados en las dos últimas semanas, todos los partidos tienen una idea clara del procentaje de votos que obtendrán el domingo. Por eso se esfuerzan en atraer a los indecisos, que son los que van a decidir el resultado de estas elecciones.
La mayoría de los sondeos muestran que los dos principales contendientes, Syriza y Nueva Democracia están a la par, a veces con menos de un punto de diferencia.
De ahí la reticencia de los analistas a pronosticar el resultado, porque no saben cómo se va a repartir el voto indeciso entre los grandes y los pequeños partidos, o si van a ir a parar a uno de los dos principales contendientes dándole incluso la mayoría absoluta.

Eleni Rizopoulou:
¿Qué ambiente hay en Grecia? ¿Cómo se toman los electores estas generales y que tengan que volver, tan pronto, de nuevo a las urnas?

Stamatis Giannisis:
El domingo será la tercera vez que los griegos vayan a votar en los últimos nueve meses. La primera vez fue en enero cuando hubo que ir a las urnas porque el Parlamento fue incapaz de elegir a un nuevo presidente de la República. La segunda vez fue en julio cuando Tsipras pidió a los griegos que se pronunciaran en referendum sobre el plan de rescate propuesto por los acreedores de Grecia. El domingo los griegos vuelven a votar en unas elecciones anticipadas para elegir a un Gobierno que pueda aplicar el nuevo acuerdo de rescate cerrado por Tsipras antes de dimitir.
Es fácil entender lo cansados que están los electores griegos. No son reticentes, pero no tienen las ganas de votar que tenían en enero o en el referendum de julio, ya que saben, que sea quien sea el ganador, tendrá que aplicar mas medidas de austeridad y hacer reformas que harán todavía mas difícil su vida cotidiana.