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El futuro de las pymes: el motor económico de Europa

El economiy, los derechos humanos, y los juegos de poder político ... los temas dominantes de la vida en la Crimea. Pero ¿qué piensan las personas comunes? Reportero se va a la península para descubri

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El futuro de las pymes: el motor económico de Europa

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Europa está integrada por 21 millones de pymes, empresas pequeñas y medianas que emplean al 85 % de la fuerza laboral. Una cifra de peso importante que permite a Europa contribuir en una quinta parte al comercio mundial. Para comprender su funcionamiento, pongamos un ejemplo:

Jack es el propietario de una pequeña empresa de vidrio que emplea a 10 personas y genera unos ingresos de 2 millones de euros anuales

Jack es el proveedor de Greg, dueño de una fábrica de mosaicos de cincuenta empleados y una facturación de 10 millones de euros.

Greg vende luego sus mosaicos a Linda, quien posee una empresa mediana de lozas y baldosas, con poco más de 250 empleados e ingresos cercanos a 50 millones de euros.

Si cualquiera de estas empresas se fusiona o es aquirida por otra más grande, o bien, la mitad de su accionariado pasa a manos públicas, entonces perderían su condición de pyme

Jack, Greg, Linda y otros como ellos crean 2 de cada 3 empleos en Europa, lo que supone que de diez empresas europeas, nueve son pymes, un importante valor añadido a nuestro crecimiento.

Italia está compuesta en su mayoría por microempresas. Pequeñas empresas como el mercado de pescado de Rialto, que emplean al 86 % de los italianos. Pero aquí, en este sector, ha caído el número de contrataciones desde antes de que comenzase la crisis, debido a la imposibilidad de estas empresas para seguir creciendo. La confianza empresarial italiana ha mejorado desde entonces, pero varía según la zona y el sector, por eso, la innovación y la especialización son fundamentales para el crecimeinto.

Gran parte de los zapatos fabricados en Italia proceden de Marche, una región cuya economía depende casi en su totalidad de las pymes.

Gran parte de ellas operan en el sector del calzado, empleando a cerca de 28.000 personas, esto es, un 28 % de la actividad en Italia.

“Lo que hicimos fue invertir más en el producto a través de la tecnología y la investigación, fabricar un producto que no existía en el mercado, y para eso nos centramos en la personalización extrema”, explica Sara Rosiglioni, jefa del departamento de personalización de Duna, una fábrica de zapatos ortopédicos, Ancona, Italia.

La velocidad y la calidad de esta producción personalizada ha mejorado gracias a la digitalización. Los ingenieros crean constantemente nuevos programas informáticos con mayor capacidad de almacenamiento de datos para, de esta manera, crear ajustes más personalizados. Incluso los tradicionales métodos de medición y los moldes han sido reemplazados con un escáner 3D.

“La investigación permite innovar los procesos de producción que transforman una empresa artesal como ésta en una industria”, añade Raffaele Ieluzzi, ingeniero biomédico.

Gracias a la fabricación de zapatos personalizados se han a abierto nuevos nichos de mercado y aumentado nuestra presencia en otros países, una manera cómoda y sencilla de crear crecimiento y empleo.

Infinidad de microempresas sustentan la industria del calzado en la región. A las afueras de Serra De Conti, a una hora de Ancona, se encuentra el negocio de Francesco Marano. Su pequeña fábrica de plantillas y componentes tuvo que adaptarse para sobrevivir a la crisis.

“La crisis redujo bastante las ventas de mi empresa. Si antes facturábamos por valor de 2 millones de euros anuales, ahora, no llegamos a una cuarta parte.
Así que no puedo decir de momento que hayamos pasado la crisis. Antes, solíamos hacer nosotros toda la producción, ahora tenemos que delegar gran parte de ella a pequeños talleres externos”, asegura Francesco Marano, fundador y director de la compañía que lleva su nombre.

Pero la crisis también ha permitido que compañías como la de Francesco se unan a otras pequeñas empresas para lanzar su propio producto.

euronews ha hablado con Emma Marcegaglia, presidenta de la patronal europea y codirectora del grupo Marcegaglia

euronews:

Durante estos dos últimos dos años, ¿Ha notado un cambio real de estrategia en las pymes? ¿Son ahora más innovadoras, más inteligentes?

Emma Marcegaglia:

“La crisis golpeó a las pequeñas y medianas empresas más duramente que a las grandes compañías. En el ámbito europeo, he visto que la mayoría de las pymes están innovando más. Se dirigen a productos que crean mayor valor añadido. La crisis las ha obligado a ser mejores y a hacer mejores productos, a exportar y a innovar, a ser más creativas. Todavía queda mucho camino por delante porque la situació en Europa, y sobtre todo en el sur, no es buena. Pero sí, he notado una mejora.

euronews:
¿Cuáles son los principales retos ahora?

Emma Marcegaglia:

“Cuando estábamos en el pico de la crisis, la pregunta era otra ¿Cómo puedo sobrevivir?. Ahora, que llega la recuperación, la pequeña y mediana empresa tiene otra actitud, hacia el cambio, la innovación”

euronews:

¿Es la especialización inteligente, el camino obligado para toda compañía?

Emma Marcegaglia:

“No veo que tengamos que hacer esta división entre las empresas de alta tecnología y las más tradicionales. No es una cuestión de sectores sino de encontrar una manera de ser más innovadores, más creativos.

euronews:

Para impulsar la innovación, las pymes europeas pueden acudir a un Fondo Regional de la UE de 57.000 millones de euros hasta 2020.

¿Cree que ahora las pymes dependen más de la financiación externa a los bancos?. ¿Qué tenemos una mayor dependencia de los inversores privados ?

Emma Marcegaglia:

“En la nueva normativa: Basilea 2 y Basilea 3, creo que es más difícil para los bancos ofrecer préstamos a la pequeña y mediana empresa. Así que creo que el acceso a la equidad, el acceso a los mercados de capital es necesario. Debemos prepararnos para este cambio.

Europa tiene muchos problemas, pero todavía es un sitio seguro. Y este es el momento para invertir, innovar. A pesar de la crisis, seguimos teniendo un papel importante en el mundo.”

En una Europa integrada por pequeñas y medianas empresas que necesitan solicitar préstamos para poder seguir operando…¿Cómo se consigue esto cuando los bancos han cerrado el grifo?. En Nápoled, euronews ha hablado con el director del Centro de Investigación Económica (SRM), Massimo Deandreis, una persona que sabe muy bien porqué ahora las compañías acuden a otras fuentes al margen de la banca, cuando la necesidad aprieta:

“Las pymes italianas dependen mucho del crédito si las comparamos con otras en Europa. Su endeudamiento alcanza el 45%, frente al 19% de Francia y Alemania. Su principal fuente de financiación son los bancos, hasta casi un 70%”, señala

Y esta gran dependencia la que ha llevado a la ruina a muchos empresarios.

Para garantizar su negocio, las pymes pueden acudir a los denominados bonos “mini”, es decir, pedir prestado pequeñas cantidades a otras empresas o grupo de inversores. Fusionarse, conseguir inversores de capital privado o un fondo amigo que te saque del apuro es siempre mejor que echar el cerrojo.

Italia, al igual que otros países europeos como Grecia, España y los Países Bajos están buscando caminos alternativos a la financiación bancaria. Los políticos están trabajando en ello. Pero ¿ Cómo?:

“Uno de los grandes retos de Europa en este momento es atraer inversiones financieras para financiar la economía real. Sabemos que hay abundancia de liquidez y lo importante es que esta liquidez se dirija a inversiones productivas. Necesitamos implementar leyes. Los inversores privados necesitan saber cuándo se realizará una infraestructura, el programa y cuáles serán los costes. Por eso es muy importante que los Estados miembros realicen reformas estructurales que despejen la incertidumbre”, asegura Dario Scannapieco, vicepresidente del Banco Europeo de Inversiones, responsable de una dotación de 290.000 millones de euros a las pymes europeas en 2014

Un mundo cada vez más globalizado e interconectado, junto con un abanico de financiación más amplio, dará a la pequeña y mediana empresa europea, mayores posibilidades para su crecimiento y desarrollo.