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Yannick Nézet-Séguin y la orquesta del Metropolitan Opera de Nueva York

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Yannick Nézet-Séguin y la orquesta del Metropolitan Opera de Nueva York

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En el ‘Bonus-Interview’ el prestigioso director de orquesta canadiense Yannick Nézet-Séguin nos da su punto de vista sobre ‘Otello’, de Verdi y nos habla de sus experiencias al dirigir esta…

En el ‘Bonus-Interview’ el prestigioso director de orquesta canadiense Yannick Nézet-Séguin nos da su punto de vista sobre ‘Otello’, de Verdi y nos habla de sus experiencias al dirigir esta ópera.

“El Metropolitan Opera tiene la orquesta de ópera más grande del mundo. Dirigir una obra de Verdi ahí da mucho respeto Una mezcla entre respeto por la tradición y al mismo tiempo un deseo de repensar todas las decisiones desde el principio, incluso la propia tradición, eso es algo propio de esta orquesta.

También se experimenta una especie de adoración ya que estamos interpretando aquí a uno de los grandes maestros, a Verdi. Una de las cuestiones técnicas que podría mencionar sobre esta orquesta es su perfección en cuanto al ritmo. Ellos pueden “cantar” de la manera que lo hacen los cantantes, pero también son muy buenos con las puntuaciones rítmicas, los acordes de sus instrumentos de cuerda, con las variaciones que van de fuerte a fortísimo y al mismo tiempo unas variaciones mínimas. Esta comprensión de la importancia del ritmo y del ataque, todo esto hace única a esta orquesta, y esto es lo que hace realmente grande a un sitio como el Met que, aun con sus 4500 asientos, su orquesta tiene una presencia muy importante”, apunta Yannick Nézet-Séguin para luego añadir:

“De todas las variables que puedo controlar está el hecho de recordar siempre que el papel de un director de orquesta es el de guiar, pero para hacerlo bien hay que hacer que se creen las mejores condiciones para que los músicos se expresen de la mejor manera posible. Y eso, evidentemente, requiere más trabajo. Para eso hay que dedicar un gran trabajo de escucha por parte del director, no solamente una visión clara, eso lo tienen muchos directores. Lo complicado no es saber como quieren que suene sino poner en marcha esa visión y hacer que cada músico la comparta y entienda que “sí, que esa es la manera de hacerlo”. Eso requiere mucho respeto por parte de las dos partes. Los músicos me respetan y yo debo respetar mucho a los músicos. Ese mutuo respecto yo creo que se siente en el Met”, señala.