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Samarcanda y la Ruta de la Seda

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Samarcanda y la Ruta de la Seda

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Hubo un tiempo en el que las caravanas de camellos que viajaban de China a Europa paraban en Samarcanda. En la primera edición de ‘Uzbekistan Life’

Hubo un tiempo en el que las caravanas de camellos que viajaban de China a Europa paraban en Samarcanda.
En la primera edición de ‘Uzbekistan Life’ mostramos la herencia de la Ruta de la Seda y descubrimos como esta legendaria vía comercial todavía tiene influencia en la mítica ciudad.

Samarcanda surgió en un estratégico lugar a lo largo de una red de caminos de más de 10.000 kilómetros. Millones de comerciantes, pero también diplomáticos, peregrinos y guerreros pasaron por aquí durante 2000 años dejando tras de sí su huella.

La principal misión de los comerciantes que venían aquí desde diferentes partes del mundo, en diferentes épocas, era además de traer sus mejores productos, el deseo de aprender nuevas y revolucionarias ideas, de intercambiar culturas, tradiciones, religiones e idiomas.

Entre esas ideas estaba la antigua tradición, nacida en China, de fabricar papel. La técnica secreta fue revelada en Samarcanda y los artesanos locales consiguieron desarrollarla aún más. A partir de ahí, el famoso papel hecho de la corteza de los árboles de morera se extendió por todo el mundo.

Zarif Muhtrarov consiguió hacer su sueño realidad al reactivar este olvidado arte de la fabricación de papel. En su taller, con un molino de agua recupera una tradición de más de 1000 años de antigüedad.

“La gente podía reconocer el papel de Samarcanda porque tenía un sonido único”, apunta el fabricante de papel Zarif Muhtarov.

Al papel, que es reconocido por su exquisita calidad, también se le denomina “papel de seda” porque su superficie es brillante y lisa. Muchos de los manuscritos árabes y persas de los siglos 9 y 10 fueron escritos en él.

“Solo los emires, sultanes y ministros podían permitirse el lujo de tener este papel. Por ello también se le conocía como “papel real”, apunta Zarif y añade:“Cuando sostengo este papel con mis manos siento como si tuviera un tesoro, un gran tesoro. Las caravanas de la Gran ruta de la Seda llevaban consigo gran cantidad de este papel a sus países en Asia y Europa”.

Donde más intercambios de mercancías se producían era en los muchos bazares que había en torno a la ciudad. Hoy, al igual que entonces, siguen estando muy concurridos.

Todos los coloridos ingredientes que llegaron a Samarcanda dejaron su impronta en la cocina autóctona. Ese “sabor de Samarcanda”, todo un crisol de culturas, todavía está en el aire.

“La gran Ruta de la seda nos trajo algunas especias como la nuez moscada, el clavo o la pimienta negra”, nos cuenta el comerciante Samat Sharipov.

No solamente comerciaban con especias, seda, porcelana,alfombras y armas. La música y los instrumentos también jugaban un importante papel.

Bobur Sharipov se dirige hacia la tienda de instrumentos para recoger su nuevo Rubab. Un instrumento que se asemeja a un laúd. Fabricado con madera de la morera, tiene 5 cuerdas y está recubierto de piel de pescado

“Este es mi Rubab. Este instrumento se extendió a través de la Ruta de la Seda por diferentes países de Asia central”, nos cuenta el músico Bobur Sharipov.

Fabricar uno de estos valiosos instrumentos lleva cerca de 12 meses.

“Estas canciones reflejan nuestra rica historia y me inspiran a mi y a mi alma”, dice Bobur Sharipov.

Hemos recorrido la antigua Ruta de la Seda y ahora nos dirigimos hacia Bukhara, otra importante lugar situado en esta ruta comercial. En nuestra próxima edicón de ‘Uzbekistan Life’ visitaremos esta antigua ciudad y exploraremos el rico patrimonio de sus tiendas de artesanía.