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El acero británico despide a más de cinco mil personas, una sexta parte del total de trabajadores

La industria del acero europea está en crisis y, principalmente, la británica. En pocas semanas se han anunciado varias reducciones de plantilla

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El acero británico despide a más de cinco mil personas, una sexta parte del total de trabajadores

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La industria del acero europea está en crisis y, principalmente, la británica. En pocas semanas se han anunciado varias reducciones de plantilla hasta totalizar más de cinco mil personas, un sexta parte de los trabajadores del sector en el Reino Unido. La culpa se echa a las importaciones más baratas chinas, una libra esterlina demasiado fuerte y los altos costes de electricidad.

Una de las principales compañías, Tata Steel, hizo público la supresión de 1.200 puestos por el abandono de su producción de acero laminado. Los también británicos Caparo y Redcar recortan 2.200 y mil personas, respectivamente.

El precio del acero ha sido una montaña rusa en los últimos tres años. De los más de quinientos dólares por tonelada en 2012 se pasó a los 150 en 2103. Para volver a acercarse a los quinientos a principios de año y situarse ahora en los doscientos.

“Lo que sabemos es que los actuales precios de venta han hecho bajar los del Reino Unido”, recuerda el analista Jasper Lawler, de CMC Markerts. “Una de las consecuencias es una fuerza laboral más barata. Para China es posible producir cosas a un menor precio porque es la naturaleza de los mercados. Pueden producir más y lograr una mayor cuota. Pero incluso para ellos el precio ahora no es rentable. Reciben subsidios y es algo que ha desestabilizado a la industria en el Reino Unido y en otros países”.

Efectivamente, los responsables de las firmas británicas señalan directamente la permisividad de sus autoridades con las importaciones chinas. China, que ya produce más de la mitad del acero mundial, posee un excedente anual de 340 millones de toneladas que es más del doble de la producción europea.

“La Unión Europea ha impuesto tarifas al acero chino para asegurar que el precio final a los consumidores sea justo”, manifestó el secretario de Estado de Exteriores británico, Phillip Hammond. “Pero hay un problema en esta industria y tenemos que encontrar un equilibrio entre industrias y sectores”.

Simultáneamente, la demanda del acero en Europa sigue bajando. Aunque, en 2014, continuaron aumentando las importaciones hasta producirse un máximo histórico. Algo que choca con la previsión para 2015 de un descenso de la demanda europea del uno y medio por ciento.