Última hora

Última hora

La "primavera rumana"

Las sospechas de sobornos e irregularidades en la discoteca incendiada en Rumania han desatado la indignación ciudadana. Casi una década después de

Leyendo ahora:

La "primavera rumana"

Tamaño de texto Aa Aa

Las sospechas de sobornos e irregularidades en la discoteca incendiada en Rumania han desatado la indignación ciudadana. Casi una década después de la entrada de Rumanía en la UE, la corrupción sigue siendo uno de los principales problemas en el país. Un fenómeno tan extendido y arraigado que es difícil de combatir.

Pero esta vez, la protesta está cobrando una amplitud inusitada, tanto en la calle como en las redes sociales. Desde el incendio, las manifestaciones bajo el eslógan “la corrupción mata” se suceden. Los manifestantes exigen que las instituciones asuman responsabilidades.
En las redes, la información sobre la dimisión del primer ministro ha sido compartida millones de veces en cuestión de minutos.

Cuando el socialista Víctor Ponta fue designado primer ministro en 2012, encarnaba las esperanzas de una nueva era sin cargos públicos salpicados por los escándalos, pero la decepción llegó rápido. Además de no acometer las grandes reformas prometidas, la fiscalía le acusó formalmente por corrupción. Se enfrenta a varios cargos de blanqueo de capitales, complicidad para la evasión fiscal “de forma continuada” y 17 infracciones de falsedad documental en escritura pública durante su época como abogado. Además, fue acusado de plagiar su tesis, lo que le llevó a renunciar a su título de doctor en Derecho, pero siguió aferrándose al poder.

Víctor Ponta:
“Creo que la democracia no se arregla en la calle, ni con la fuerza. Una democracia funciona gracias a una serie de mecanismos, especificados en la Constitución.

Aunque ya entonces miles de rumanos pedían su dimisión en la calle, las protestas cayeron en saco roto. Pero para Ponta llovía sobre mojado: meses antes los rumanos le dieron la espalda en las presidenciales y apoyaron al presidente Klaus Iohannis que basó su campaña en la lucha contra la corrupción. La misma noche que se conocieron los resultados, el jefe del Estado electo tomó la medida de su victoria y reconoció las razones que la propiciaron: “He comprendido el mensaje que me han transmitido los rumanos. Es una señal muy fuerte para mí y para la clase política.”

Cuando Rumanía llamó a las puertas de la UE en 2004, la corrupción, que se hizo fuerte durante la dictadura de Ceaucescu y en la transición, fue uno de los principales obstáculos a su entrada en el club comunitario.
Bruselas amenazó con aplazar la adhesión si no mejoraba la situación, y durante unos años, Bucarest jugó el juego: se produjeron cientos de detenciones yse celebraron numerosos procesos. Y rodaron cabezas. Insuficiente para la población: el incendio que ha acabado con la vida de 32 personas ha sido el detonante que ha llevado al “hasta aquí” colectivo de los rumanos.