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Mónaco verde: una riqueza botánica para disfrutar

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Mónaco verde: una riqueza botánica para disfrutar

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A veces quedan ocultos por la densidad urbana pero los jardines de Mónaco están entre los más prestigiosos del mundo. El oro verde del Principado se

A veces quedan ocultos por la densidad urbana pero los jardines de Mónaco están entre los más prestigiosos del mundo. El oro verde del Principado se expresa en su faceta de jardines.

Lo que más llama la atención cuando llegamos a Mónaco es la densidad del tejido urbano y sin embargo, si nos fijamos en las azoteas, entre las casas, la presencia vegetal es omnipresente. Sin hablar de los jardines, algunos de fama internacional.

Empezamos por la Rosaleda Princesa Grace completamente renovada en su 30 aniversario. Está abierta al público las 24 horas. Desde que entramos en este jardín es imposible resistirse al hechizo de su fragancia.

Hay mucho que ver. Nada menos que seis mil rosales clasificados por temas comparten cinco mil metros cuadrados. La idea es permitir que el visitante se acerque lo más posible.

El responsable adjunto del departamento de planificación urbana de Mónaco, Jean-Jacques Pinotti, explica: “Hemos creado, entre cada macizo de rosas, pequeños caminos que serpentean en medio de los rosales. Hemos tratado los senderos con material de reciclaje, huesos de melocotón”.

La rosaleda está catalogada como Espacio Vegetal Ecológico.

Pinotti asegura: “no usamos productos químicos, usamos esencialmente auxiliares biológicos, mariquitas, sírfidos, arañas y a nivel de tratamiento de enfermedades usamos la homeopatía”.

Algo que vale para todos los jardines y espacios públicos del Principado. Y para tratar las grandes palmeras sin necesidad de bloquear el tráfico están los drones que levantan el vuelo en auxilio de los jardineros.

El cultivo de los jardines se desarrolló en Mónaco con el turismo a principios del siglo XX. Inagurado en 1933, el Jardín Exótico debe su creación a un jardinero monegasco, Augustin Gastaud, para las plantas crasas o suculentas.

El responsable del Jardín Exótico Jean-Marie Solichon recuerda que “son las plantas que tienen un órgano hipertrofiado, que es un órgano para el almacenamiento de agua. Todavía tenemos las plantas, una parte de las plantas de Augustin Gastaud. Es lo que le da su originalidad al Jardín Exótico, estas plantas que son más que centenarias. Estos hermosos cactus dorados llevan el nombre de cojines de suegra. La verdad es que no es una planta que sea muy acogedora. Nuestros colegas estadounidenses son algo más simpáticos que nosotros porque las llaman toneles dorados, lo que es bastante más poético”.

El Jardín exótico asegura también su papel como conservador botánico y difusor de especies por todo el mundo. Nos vemos con Jean-Jacques Pinotti en otro jardin exótico, el Jardín Japonés. Fue creado a principos de los años noventa bajo la tutela del paisajista japonés Yasuo Beppu.

Para Pinotti “el paisajista Beppu encarna, sigue y aplica los principios y las enseñanzas de las escuelas de Kyoto. Es el reino de los mitos, de las leyendas, de las referencias religiosas. El paisajista ha querido integrar en su jardín una referencia al Mediterráneo y a Mónaco. Y si es posible un viejo arbol para la noción de paso del tiempo, de tradición, de transmisión del saber entre generaciones, algo que en Japón y en el jardín japonés se presenta de una forma muy vital”.

Todo ha sido calibrado al milímetro, desde la forma de las plantas a la disposición de rocas y piedras. El japonés que venga a esta jardín tendrá la impresión de estar en su casa.

En Mónaco la jardinería es asunto de cada cual. Si los promotores inmobiliarios tienen la obligación de convertir cada nueva azotea en jardín, los habitantes del principado se dedican a las plantas con verdadera afición.

Es el caso de una familia monaguesca que nos recibe en su ático. Aurélie nos dice: “Ha sido mi suegra Brigitte la que ha creado esto de arriba a abajo esto, lo ha hecho todo. Por ejemplo, tenemos tomates y uvas bio. No hay más que plantas de la zona; tenemos olivos, muchos cactus que no necesitan gran atención. Los jardineros vienen cada dos o tres meses. Es muy importante tener un espacio exterior en Mónaco para compensar un poco toda esta urbanización”.

Mónaco verde, una faceta más por explorar del inolvidable Principado.